Los nombres

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Una vaga trama de asesinos obsesionados con el lenguaje da pié al escritor norteamericano Don DeLillo para hacer un retrato del mundo al inicio de la década de los ochenta del siglo XX. Un retrato que nos da las claves para entender todos los acontecimientos que sucedieron después.
Se destaca así como escritor de la contemporaneidad. Construyendo la historia como algo multiforme, multicultural, caleidoscópico. Con una manera impresionista y visual de trabajar los diferentes momentos de la novela. Mediante la conversión de lo lejano en próximo, de lo exótico en cotidiano. Por una aparición súbita –no por menos latente- de una agresividad que domina todas las relaciones.
Choque de civilizaciones. Alguien después le puso nombre.
Es un mundo convulso y hostil para los estadounidenses que, no obstante, tejen sus turbios manejos alrededor del planeta. Élites expatriadas en movimiento perpetuo.
Y de aquellos polvos vienen estos lodos.
Es una novela muy compleja. Funciona mejor en la formulación de una crítica o la producción de una reflexión del lector sobre el mundo moderno –las sociedades interconectadas- que en la composición de unas tramas entrelazadas y muy sutiles que a veces se escapan de la atención del lector, sumergido como está en un océano de lenguaje, de signos contradictorios, y de rupturas inesperadas de los parámetros de espacio-tiempo.
El complicado triángulo formado por un matrimonio roto pero reunido por un hijo, un niño bastante especial, aporta el conflicto íntimo en una novela en la que todas las partes parecen relacionarse de alguna manera. No nos queda claro de cual.
Muy interesante en cualquier caso.

Calificación: Muy interesante.
Tipo de lector: Con ganas de intensidad.
Tipo de lectura: Espesa.
Argumento: Evanescente.
Personajes: Peculiares.
¿Dónde puede leerse?: De viaje por el mundo, de avión en avión.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


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