La verdad de las mentiras

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Las ficciones las pueblan gentes, tanto desde el punto de vista de quién las hace, las lee, las protagoniza o las vive, según sea esta experiencia así viviremos el acto de leer, que en cualquier caso nos convertirá en diferentes o indiferentes. El Premio Nobel peruano, Mario Vargas Llosa, nos presenta su propio canon literario (que diría Harold Bloom) en forma de curso de lectura crítica inolvidable, ya que cuando son las imágenes las que narran, parece que nos encontramos con la secreta objetividad que las pueblan; llevar este ideario a la necesidad de contar con palabras lleva a una lucha entre antagónicos por el que vemos deslizarse lo sombrío y lo brillante de una forma subjetiva; se invita de este modo a ver todo relato escrito como una decisión escogida desde la ideología y la moral, describiendo una trayectoria que va de fuera hacia dentro y desde la que se trata de practicar el humanismo, esa historia de las ideas y el pensamiento practicable según la vida de persona(je)s escogidos.
A lo largo de treinta y seis ensayos que tratan de no hacer la vista gorda sobre lo más significativo, se nos presentan en orden cronológico, desde la vetusta y modernísima El corazón de las tinieblas, antecediéndonos en los orígenes que van más allá de la locura del viaje de un occidental al Congo, tierra subabastecida que hace nacer por el clima y la aventura los horrores de lo considerado salvaje, hasta Sostiene Pereira del ya fallecido escritor Antonio Tabucchi, una fábula sobre el poder de lo pequeño y sencillo, a través de las que se evoluciona hacia maneras más globales de contar.
Son dos los autores sobre los que repite ensayo: Graham Greene y Ernest Hemingway; del primero se concluye que tuvo la mala fortuna de, a pesar de haber escrito mucho y bien, no culminar en obra maestra algo que tuvo bien cerca con El fin del romance; Hemingway, en cambio, considerado a sí mismo hombre de acción que escribía, asociaba el éxito literario al personal, sin tener en cuenta sus oprobiosos esfuerzos más en París era una fiesta que en The sun also rises.
Tampoco se obvia la importancia de obras más vanguardistas o experimentales, como Nadja de André Breton, u otras de rango intermedio como los de la feliz hada madrina Isak Dinesen o las magníficas novelas corales, Un mundo feliz, American Transfer o La rebelión de los animales de Orwell, todas ellas corresponsables de la disipación de ideologías que quizás en ciertos casos no eran las de su autor.

Calificación: Muy interesante.
Tipo de lector: Amante de la literatura y otros puntos de vista.
Tipo de lectura: Agradable, además.
Argumento: Clásicos de a partir del siglo XX convenientemente desmenuzados.
Personajes: Todos y uno.
¿Dónde leerlo?: Dando la vuelta al mundo en avión.
¿Dónde se puede comprar?: Pídelo en tu librería habitual.


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