sep 9 2013

Las leyes de la frontera

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Como en el tango de Gardel, el escritor extremeño afincado en Gerona Javier Cercas, popular desde su aclamada Soldados de Salamina, nos regala en éste -uno de sus últimos libros- una novela escrita en dos tiempos a modo de registro documental por real y, por lo tanto, dubitativo, incierto y premeditadamente mentiroso en ocasiones, en torno al esclarecimiento de toda una vida delictiva; la de un compañero del narrador principal Ignacio Cañas, implicado igualmente como miembro de su banda durante los 70 y engolosinado en los 90 con defender a su antiguo compañero como abogado penalista.
Desde una falsa ligereza que pone en el tapete asuntos tan polémicos como los que cuestionan el garantismo del sistema judicial respecto a los medios de comunicación, la historia nace en unos recreativos de Gerona y acaba queriendo mostrar la falta de principios y el interrogante sobre la culpa que estos personajes ejercen según ocurren acontecimientos diversos.
Se justifica el acercamiento de Cañas al Zarco a través de Tere, con la que el primero trata de coquetear a sabiendas de que este flirt puede ser su perdición. Si de algo no podemos tachar la novela es de no cumplir los objetivos por los que la intriga se sustenta, quizás porque hay demasiadas preguntas y pocas respuestas o tal vez porque a pesar de los escasos fallos de ejecución, el conjunto resulte un poco previsible.
La novela quiere hacer referencia a un tipo de cine del post-franquismo, trufado de pelis de quinquis como Perros callejeros (nombrada aquí premeditadamente de otro modo) o El pico, un tipo de cine que explotaba la marginalidad, y del que un tal Bermúdez –en la ficción- como realizador, se lucró a gusto.

Calificación: Muy buena
Tipo de lectura: Algo accidental y por muchos imaginada la historia.
Tipo de lector: De periódicos y sucesos.
Argumento: Bien documentado.
Personajes: Siniestros, pero empatizables. Sobre todo Cañas.
¿Dónde leerlo?: Cerca de cualquier comisaría de Policía.
¿Dónde puedes comprarlo?: En tu librería habitual.


sep 5 2013

La mamma

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Lucía Santa es la matriarca pobre de una familia italiana obrera, afincada en Nueva York; su marido, apenas emigró, cayó enfermo y ella trata de sacar adelante a sus hijos como puede. Con esta premisa dramática, Mario Puzo, autor de obras clave tan relevantes como El padrino o El último Don, se aleja en este caso de temáticas propiamente mafiosas para acudir presuroso al otro lado del espejo, un lugar depauperado donde el trabajo es la única condición para subsistir de un modo honrado.
La tragedia se masca por momentos, una pena negra provocada por la muerte y la necesidad de haber visto pasar el tiempo con algo menos de inocencia, ya que desde que se reside en la Décima Avenida hasta que se recorre el puente de Queensborough para ocupar un sitio en el Bronx latino, el hundimiento ha sido paulatino.
Las canciones italianas suenan tristes como melodía de acompañamiento, incluso The Godfather es demasiado elegante para tal propósito. La supervivencia y el sueño americano se nombran en forma de tomate y spaguettis en torno a un Little Italy todavía poco desarrollado, que sufre como en la Nápoles y Milán evocados desde el exilio, otra suerte de fascismo. Las mammas salen a la puerta de sus casas y parece que las vemos echar cubos de agua sobre las aceras para marcar el territorio.
Novela de cuño neorrealista que ahonda desde su narrador apoyado en cada uno de los personajes principales, un sesgo que no abandona tanto como pareciera la marca estilística de la casa, si bien más desde la descripción que desde el diálogo.

Calificación: Distinta.
Tipo de lector: Aficionado al retrato en clave literaria.
Tipo de lectura: Menos ágil de lo que nos tiene acostumbrados su autor.
Argumento:  El valor de una madre para una familia desestructurada.
Personajes: Bien perfilados.
¿Dónde leerlo? En cualquier hogar que se digne de serlo.
¿Dónde puedes comprarla?: Píde un ejemplar en tu librería habitual.


sep 3 2013

Mezek

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

En 1948, el estado de Israel acaba de proclamar su independencia. El pueblo judío se topa con todo tipo de problemas. Desde la imposibilidad de comprar armas para formar un ejército hasta los ataques continuos de sus vecinos que no aceptaron lo que comenzaba a ocurrir. Desde una tensión social insoportable hasta el desmoronamiento de una convivencia entre religiones que destrozó, por completo, cualquier posibilidad de entendimiento.
En este blog se habla de libros y, por tanto, no entraremos a opinar sobre este asunto. Sí, sobre el tebeo firmado por el dibujante André Juillar y el guionista Yann que utilizan como soporte del relato la estructura de una fuerza aérea israelí que no contaba, ni con aviones ni con pilotos hebreos (tres, en concreto); huyendo para no entrar a valorar cuestiones políticas, religiosas o posicionarse en un lado. Plantean problemas y es el lector el que decide qué tiene que pensar, qué conclusiones sacar.
Los personajes de Mezek, salvo el protagonista Björn, son episódicos y sirven para ir iluminando lo inmediato en la narración. Por supuesto, a Björn. Por ello quedan perfilados con un solo rasgo. Este es un problema puesto que, en algún caso, el lector se puede quedar con las ganas de saber algo más o de intentar entender alguna cosa que se hace imposible sin que ese personaje aparezca en las viñetas.
La trama presenta acción (mucha); amor, desamor y sexo (lo suficiente), traición (inevitable) y un desenlace que se antoja algo precipitado. Pero, en general, el cómic tiene buen ritmo narrativo. Textos y dibujos se acompañan bien y se ayudan mutuamente en la expresión de todo tipo de detalles.
El dibujo es muy detallista, muy realista. El color está cuidadísimo. Y el nivel de precisión en la recreación de ese momento histórico es abrumador.
Mezek es un buen cómic que habla de lo que el destino convierte en equipaje inevitable, de la imposibilidad de borrar partes del pasado para construir un futuro que, así, se hace inquietante; del odio que se genera entre las personas y para el que no se conoce remedio. Pero, también, deja abierta la puerta al entendimiento a través del diálogo, de la bondad de las personas y de la generosidad.
Ideal para jóvenes que, además de leer un buen tebeo, pueden hacerse una idea de lo que fue un periodo y en un territorio convulso que, aún hoy, sigue casi en la misma situación.

Calificación: Interesante.
Tipo de lectura: Muy fácil y amena.
Tipo de lector: Aficionados al cómic. Jóvenes y adultos.
Argumento: El mundo es difícil y para cambiarlo hay que hacer grandes cosas. A pesar de todo.
Personajes: Excepto el principal, episódicos.
¿Dónde puede leerse?: En Tel Aviv.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual. Puedes encontrarlo en la biblioteca de tu barrio.


sep 2 2013

Café Budapest

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Café Budapest es un cómic de Alfonso Zapico. Entregó el trabajo el año 2008 y fue publicado por Astiberri.
Se trata de un buen tebeo aunque el autor –en ese momento- no contaba con la madurez exquisita que exhibe actualmente. Eso se deja notar sobre todo en una forma de narrar que es demasiado evidente, unas veces, y demasiado cercana al mensaje propio de un idealista que repite ideas algo arquetípicas, otras. En algún momento la lectura se desliza hasta zonas algo blandas que rechinan y hacen que el lector se pregunte cómo es posible que esos altibajos sean posibles. Se compensan las dudas y el excesivo uso de lo explícito con un buen trazo cercano a un realismo que se disfraza de caricatura o casi.
Zapico narra un momento de la vida del joven judío Yechezkel Damjanich. Sitúa el comienzo de la trama en Budapest durante el año 1947. El muchacho, junto a su madre (superviviente de un campo de exterminio nazi), viajan a Jerusalén invitados por su tío. En la ciudad conviven todo tipo de personas, todo tipo de religiones, bajo la custodia inglesa. Y llega el momento en que la ONU decide repartir el territorio palestino. Es el final de cualquier tipo de convivencia posible. El desastre, que ya se veía llegar, se instala en ese territorio y la violencia aparece para acabar con todo.
Zapico reviste la idea central con historias de amor, con momentos pasados de algunos personajes, con la desintegración del presente, intentando explicar lo que sucedió allí, en Jesusalén, una vez que los británicos se retiraron dejando a su suerte a miles de personas.
Café Budapest es un buen cómic. Seguramente, hoy, este autor, elegiría otra forma de hacer las cosas. Eso es algo que siempre ocurre. Pero, sin embargo, conviene echar un vistazo al trabajo porque contiene detalles estupendos (casi todos desde el dibujo, puesto que el texto peca de ser inocente en exceso). Los personajes quedan bien retratados aunque algunos se presentan más caricaturizados de lo que sería necesario.
Café Budapest es perfecto para jóvenes que quieren conocer la novela gráfica. Su lectura es muy amena, muy sencilla y, por tanto, la comprensión es muy accesible.

Calificación: Bueno.
Tipo de lectura: Muy fácil. Divertida.
Tipo de lector: Ideal para jóvenes aunque los adultos, también, la disfrutarán.
Personajes: Perfilados correctamente algunos de ellos. Otros se quedan en la zona anecdótica.
Argumento: El destrozo inevitable de la política y de, por supuesto, la violencia fanática y religiosa.
¿Dónde puede leerse?: Por supuesto, en Jerusalén.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual. Puede encontrarse en las bibliotecas públicas.