jul 31 2013

Arte del cómic

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Steven Heller reúne en este volumen imágenes de los cuadernos privados de ochenta artistas. Autores de cómic o diseñadores gráficos o artistas dedicados al collage de gran prestigio. Junto a un pequeño texto con el que se presenta al autor eligiendo sus propias declaraciones, las setecientas ilustraciones que contiene el libro se convierten en un catálogo extraordinario. porque cualquier prueba puede ser el germen de algo más elaborado, porque en esas pruebas ya intuimos las intenciones del autor. Pero, sobre todo, porque este libro es una muestra de incalculable valor ya que podemos conocer de primera mano en qué consiste el proceso creativo de un autor u otro.
Se mezclan nombres ya consolidados con otros que acaban de llegar. Se mezclan dibujos que fueron un rato de divertimento con otros que terminaron perfeccionándose. Blanco y negro con el color. Artistas americanos con otros del resto del mundo.
El libro se llena de interés cuando alguien que quiere dedicarse al cómic lo abre. Aquí verá tendencias, conceptos viejos y recién llegados, ideas para aprovechar. Aunque, los amantes del cómic, los que sólo leen, encontrarán un extraordinario lugar en el que comprender los trabajos que tanto admiran.

Calificación: Interesante.
Tipo de lectura: Buscando detalles en cada página, fallos, trucos e imaginando lo que podría llegar a ser.
Tipo de lector: Interesado en el proceso creativo del cómic.
¿Dónde puede leerse?: Con una mesa delante o un atril. El volumen pesa lo suyo.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual. Prueba suerte en la biblioteca de tu barrio. Se puede encontrar en algunas.


jul 30 2013

Bajo el signo de los astros

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Theodor W. Adorno fue un destacado filósofo y pensador alemán.
Exiliado en los Estados Unidos por causa del nazismo emprendió el breve estudio que nos ocupa, un análisis sociológico de las predicciones del horóscopo publicadas en el periódico diario Los Ángeles Times.
Intenta revelar el discurso latente que domina sobre algo en apariencia tan banal como el horóscopo, deducir lo que buscan en él los lectores, pero sobre todo analizar los recursos de Carroll Righter, autor de las predicciones astrológicas, desde el punto de vista sociológico, freudiano y marxista.
Puede parecer un punto de arranque interesante y quizás consiguiera serlo si Adorno hubiera tenido el más mínimo sentido del humor, con el que podría haber convertido este estudio en una curiosidad de diletante, pero no, se lo toma en serio y según avanzamos en la lectura es inevitable considerar si realmente merece la pena aplicar un método concienzudo a algo tan frívolo, si no ha desperdiciado la oportunidad de ampliar el campo hacia la periferia: la historia del renacer de la astrología, la comparación con otras columnas similares en el tiempo y en la forma; sobreviene la pregunta de si no se habrá cegado centrándose solamente en cuatro escasos meses a caballo entre 1953 y 1954, en vez de haber hecho catas ampliadas en el tiempo, uniendo predicciones con sucesos, situaciones sociales, momentos políticos.
Y aunque es evidente que sabe de lo que está hablando porque la sociología aplicada es su campo de estudio, y aunque no deja de ser curioso observar cómo se perpetúan determinados discursos dominantes de una manera subliminal en lugares tan insospechados como una banal columna astrológica, a pesar de esto, el ensayo termina dejando de interesarnos.
Podríamos decir que se mete el escritor entre los árboles que no le dejan ver el bosque, y a la sombra de esos árboles frondosos, el lector común se aburre y se pregunta a qué tipo de especialista le pueden servir de algo estas reflexiones.
Y el filósofo se excede en el estudio de lo que no es más que la práctica mecánica de un oficio, aderezada con alguna inteligencia emocional y un poco de osadía.

Calificación: Curioso.
Tipo de lector: Sociólogos.
Tipo de lectura: Ininteresante.
¿Dónde puede leerse?: Bajo las estrellas.
¿Dónde encontrarlo?: Búscalo en www.iberlibro.com


jul 29 2013

Motor Lab Monqi (Retrato de Brian The Brain como adolescente)

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Este cómic es la continuación obligada del volumen en el que se recogían las primeras viñetas en las que aparecía Brian The Brain. Fueron publicadas, en primer lugar, en la tira Días Felices y, más tarde, todas juntas, en La Cúpula con el título Brian The Brain. El personaje (ya adolescente) es un chico algo especial. Tanto como para ser una especie de elemento que se ve rechazado, una y otra vez, por el grupo. El enorme cerebro de Brian es lo que se ve de la parte alta de su cabeza, tiene poderes telepáticos y telequinésicos, su cociente intelectual es altísimo. Y, todo hay que decirlo, utiliza algunas de sus características sin mucho control. Vive en Biolab que es un laboratorio en el que sirve de conejillo de indias y en el que está ingresado su mejor amigo, un mono que sirve de conejillo de indias. Casi todo ser viviente que está en el laboratorio sirve como conejillo de indias por una razón u otra.
Miguel Ángel Martín es el autor. Maneja bien conceptos tecnológicos y se adentra en asuntos antropológicos de magnitud. Lo hace con facilidad que transmite al lector. Los diálogos son mordaces y el humor que destilan las viñetas es ácido, casi cruel. A veces es difícil entender esa zona en la que la ironía aparece; más sencillo ver el sarcasmo. El trazo de Martín es simple, busca la representación de un mundo vacío, de formas simétricas y sin expresividad alguna. Es en esos escenarios donde cabe una amiga de Brian mutilada en las cuatro extremidades que se dedica al sexo casero (la pornografía es otro asunto recurrente en el autor), un lugar en el que el divertimento consiste en estrellarse con un automóvil (del futuro), en el que todo está despersonalizado. Las playas están vacías, las calles también.
Brian se hace mayor y desde un relato de ciencia ficción que trata de explicar la realidad, el autor trata de explicar algunos asuntos inquietantes. Cómo afecta la tecnología al desarrollo humano, cómo se maneja un grupo ante lo considerado un peligro, la soledad como medio de supervivencia, el amor de goma sustituido por el porno que llega más allá de la propia imaginación.
El tebeo es una joya. No aborda asuntos especialmente amables, pero aporta una singular explicación del mundo. El desenlace es una verdadera maravilla narrativa. El comienzo es una maravilla gráfica. El resto mantiene un nivel altísimo.

Calificación: Excelente.
Tipo de lectura: Amena. Hay que estar pendiente de los toques de humor que el autor va diseminando por las viñetas. De otra forma, lo que se trata es duro.
Tipo de lector: Cualquiera. Los jóvenes, aunque tengan cráneo, manos y piernas, pueden verse retratados en este tebeo.
Personajes: Solitarios.
Argumento: Crecer tiene un precio.
¿Dónde puede leerse?: A las puertas de algún laboratorio.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual.


jul 28 2013

Eichmann en Jerusalén: Un estudio sobre la banalidad del mal

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Hannah Arendt no es una autora fácil. Es filósofa, es alemana. Y como muchos filósofos (los buenos) mira las cosas desde lugares comprometidos, desde lugares que ya deberían estar visitados por el lector (muchas veces no es así), desde lugares áridos y antipáticos por su profundidad. Y, como todos los escritores alemanes (los buenos), escribe muy bien, pero dando gran densidad a sus frases y utilizando un vocabulario extenso. No es una autora fácil ni asequible para lectores más acostumbrados a obras ligeras aunque este libro Eichmann en Jerusalén: Un estudio sobre la banalidad del mal, no es especialmente complicado.
Hannah Arendt viajó a Jerusalén para cubrir el juicio contra Adolf Eichmann. Este tipo era miembro de las SS alemanas y encargado del transporte de cientos de miles de judíos a los campos de exterminio. El libro resume el proceso (ella asistió cuando ya estaba algo avanzado y, por ello, algún autor trató de discutir su trabajo). Encontramos a un acusado poco inteligente, siempre descontento con lo que le iba sucediendo en la vida hasta que ingresa en las SS y ve en ello una posibilidad de hacer carrera; un tipo bastante normal que utiliza el lenguaje sin lograr una comunicación fluida, un lenguaje propio del burócrata que fue. Arendt no ve al monstruo que cabía esperar encontrarse, lo define como un tipo normal y corriente. Pero, también, encontramos un proceso de aniquilación extraordinario y sobrecogedor. País a país. Eichmann envió a la muerte a millones de personas. Eso queda claro en el estudio de Hannah Arendt. Y nos topamos con el comportamiento de los consejos judíos que colaboraron de forma inexplicable en el holocausto y una población civil indiferente o, lo que es peor, conocedora de lo que ocurría e implicada con los nazis. Asaltan las preguntas. ¿Cómo es posible que dos tercios de un pueblo entero acudiesen como corderos a una muerte segura? ¿Cómo es posible que esto ocurriera sin apenas oposición?
Los criminales de guerra podrían confundirse con la gente normal. Eso parece deducirse del trabajo de Arendt. Pero no, una lectura atenta del texto desdice eso de forma rotunda. Porque para la autora la elección moral es libre e individual (aparece Kant para que se explique esto; incluso aparece Kant en las declaraciones del acusado aunque haciendo una interpretación de la filosofía del autor bastante incorrecta). No cabe aceptar que Eichmann fuese una pieza del engranaje ante el que nada podía hacerse. Además, Arendt hace referencia a algunos países en los que se plantó cara al problema y en los que el número de bajas fue sensiblemente inferior. Eso que declaró Eichmann cuando explica lo acordado en la Conferencia de Wannsee no tiene justificación: se sintió como Poncio Pilato. Pero eso no le convierte en inocente, sigue siendo un asesino brutal y despiadado.
Arendt insiste, muy elegantemente aunque con fuerza, en que el juicio fue una farsa. Todo estaba decidido. Eichmann merecía la pena de muerte, pero el juicio fue lo que fue. No se trataba tanto de juzgar lo que hizo el acusado como de juzgar el holocausto en sí mismo. Para el pueblo judío esto era necesario.
El libro se publicó en The New Yorker por partes y causó un gran revuelo entre los judíos (los ataques a la autora fueron durísimos) y entre los intelectuales de todo el mundo. Es un estudio exquisito (decir que es una crónica que incluye reflexiones de gran peso sería más correcto), muy bien escrito. En este texto se habla, por primera vez, de la banalidad del mal, ese concepto que explica cómo lo malo encajado en un sistema puede convertirse en algo bueno o normal.
Eichmann en Jerusalén: Un estudio sobre la banalidad del mal es, por supuesto, un enlace perfecto con el resto de la obra de Arendt. Y un documento imprescindible si quiere entenderse lo que fue el holocausto judío; lo que llamamos crímenes contra la humanidad. Inquieta algo de este libro (el holocausto causa pavor) y es que una matanza de estas dimensiones la pudieran provocar un grupo de personas que podrían estar paseando por la calle tranquilamente, a los que saludaríamos con normalidad. Entre ellos Eichmann, un individuo alejado del arquetipo de asesino monstruoso, alguien que no parecía un salvaje aunque del que era realmente difícil no pensar que era un payaso.

Calificación: Excelente.
Tipo de lectura: Aterradora.
Tipo de lector: Cualquiera que esté interesado en descubrir una parte de la condición humana.
¿Dónde puede leerse?: A la puerta de una sinagoga.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual.


jul 25 2013

Últimas conversaciones con Pilar Primo

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Resulta que Pilar no era mala. Y que nosotros estábamos llenos de prejuicios.
Y Antonio-Prometeo Moya no.
Y la idea sobre la que articula este libro inclasificable –mezcla de ensayo histórico, investigación periodística y género biográfico- es la de que los hechos que ocasionaron un enfrentamiento civil en España, la guerra misma, y sus consecuencias, solo se pueden superar con una mirada imparcial sobre el pasado.
El escritor –un joven profesor de izquierdas- pone el foco sobre la Falange y consigue convocar a siete conversaciones, no sabemos mediante que persuasión, a la hermana de su fundador - Pilar Primo de Rivera- que morirá poco después.
Moya, que demuestra un conocimiento profundo y documentado del contexto histórico, irá enfrentando con él a su protagonista, emitiendo sus propias teorías, contrastando con ella los detalles, trazando su camino con astucia. Pilar se muestra dotada de una memoria prodigiosa, recuerda, examina, analiza, defiende sus actos y sus ideas.
Y en esas conversaciones van a salir muchas cosas:
Una rendición de cuentas. La de una mujer de derechas –claro está- fruto de una situación y de un ambiente social, honesta consigo misma, feliz por haber vivido una auténtica vocación: la Sección Femenina; consciente de haberse mantenido en el ojo del huracán del franquismo y de haber salido como única persona indemne. Orgullosa de su legado.
Oscuros detalles históricos que se aclaran.
Y un escritor valiente, dotado de una poderosa inteligencia emocional, caustico pero justo, que sitúa por encima de sus ideas la verdad, la historia y a su protagonista, convirtiendo estas Últimas conversaciones con Pilar Primo en obra digna de un moderno Maquiavelo.
Un duelo dialéctico y respetuoso en el que cada uno de los contendientes afina sus estocadas o sus fintas, desnudándose, retratando a las dos Españas.
Cada una de las conversaciones se remata con una semblanza que es retrato psicológico, prosa experimental, crítica feroz pero nunca cruel del personaje y de su pensamiento.

Calificación: Interesante.
Tipo de lector: Interesados en la historia de la Guerra Civil y el franquismo.
Tipo de lectura: Un poco escabrosa en las continuas y prolijas referencias a sucesos y personas.
¿Dónde puede leerse?: En el castillo de la Mota.
¿Dónde encontrarlo?: Búscalo en www.iberlibro.com


jul 24 2013

Decidme cómo es un árbol

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Memoria de la prisión y de la vida, subtitula el poeta Marcos Ana su biografía. Y el valor lo tiene en su testimonio directo.
Nos sorprende la falta de rabia, de desesperación, la ausencia de zonas oscuras, el trazado de ese rumbo heroico sin conflicto, y lo podemos entender porque Marcos Ana fue encarcelado por motivos políticos al terminar la Guerra Civil, con diecinueve años, y no fue liberado hasta 1961, Las cárceles del franquismo le robaron la juventud, literalmente. Pasó del idealismo del adolescente a la iniciación en la madurez y este hecho de una dureza excepcional construye el personaje de Marcos Ana como persona.
Y define a sus captores.
Marcos Ana poeta, existe en su obra salpicada entre las páginas. Una obra poética diáfana que tiene la contundencia de la belleza, en donde vemos que el activista Marcos Ana se estrena con la mirada sincera y la decisión aventurera de la juventud, aunque esa mirada se torna menos atractiva en la última parte de la biografía, que es más un repaso a sus encuentros por el mundo con personajes destacados y sus contactos políticos, que interesarán no obstante a los estudiosos de la época.
La situación de cautiverio y la poesía del preso Marcos Ana trascendieron las fronteras de España, indignaron al mundo civilizado y lo convirtieron en una figura novelesca que no está en este libro.
Porque desgraciadamente, Marcos Ana solo es un hombre que había olvidado cómo es un árbol.

Calificación: Interesante.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Sincera, un poco más aburrida al final en el recuento de sus giras por el mundo.
Argumento: Una vida.
Personaje: Un hombre.
¿Dónde puede leerse?: Delante de una cárcel.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual


jul 23 2013

Marcovaldo

Artículo escrito por: Beatriz Silva

Marcovaldo, titulado originariamente Marcovaldo o las estaciones en la ciudad, es una serie de veinte relatos, dedicados cada uno a una estación, que se suceden a lo largo del libro repitiendo un ciclo anual, que se completa, a lo largo del mismo, un total de cinco veces. Sin embargo, no es la narración ordenada, cronológica, que podría parecer, ya que no es una historia que vaya sucediéndose a lo largo del tiempo, un año tras otro, sino que las estaciones son el marco natural necesario para que se armen los relatos, que podrían ocurrir en cualquier otro orden. Nada indica que el cuarto invierno haya ocurrido después del primero; no hay datos ni hechos que den sensación de transcurso del tiempo; de Marcovaldo, el protagonista, no sabemos más tras leer el último, que tras leer el primero. Es decir, apenas nada. Marcovaldo es un ser aparentemente gris visto desde fuera, trabajador en un almacén, padre y esposo, al límite de la pobreza con el jornal que gana en la misma, igual que tantos otros, sin ningún rasgo aparente que lo haga destacar. Todo lo que tiene que ver con su vida como trabajador, en la que pasa la mayor parte del tiempo, aparece en el libro desdibujado, como si no importara (y de hecho, no importa), mientras que su vida familiar, su relación con su esposa, y con sus hijos, se va pintando a base de anécdotas cotidianas, de conversaciones, de momentos, que revelan el amor que hay en ella, a pesar de las circunstancias. Es, sin embargo, la parte que no se ve, la de los sueños, los pensamientos, y la evasión del protagonista, la que lo hace diferente, y la nos cuenta Italo Calvino. Porque Marcovaldo sueña, sueña constantemente y a cada paso. No sueña, grandilocuentemente, con ser rico, y llevar una vida de lujo con su familia (puede que Marcovaldo haya interiorizado la pobreza hasta para soñar), sino con procesos oníricos sencillos, cotidianos, que, sin embargo, parecen estar escondidos a los ojos de todos los demás. Marcovaldo sueña con la naturaleza. De forma a veces romántica, como cuando sueña dormir bajo los árboles, y despertar oyendo trinos; a veces práctica, como cuando encuentra setas, y sólo piensa en llenar con ellas la cazuela, ante lo exiguo de sus posibilidades; a Marcovaldo le basta un copo de nieve o confundir un rótulo luminoso con un bosque para lanzarse, imaginaria y realmente, a una búsqueda: la de la vida en la naturaleza, tal como la imagina. Bucólica y llena de oportunidades. Los diez primeros relatos que componen el libro le van haciendo, sin perder por ello (ahí radica la magia del personaje, y su poesía) un ápice de voluntad de encontrarla, encontrarse con una naturaleza muy distinta de la imaginada.Encuentra Marcovaldo, en vez de brazos arbóreos tendidos, sol, trinos, y comida por doquier, una naturaleza apenas existente, totalmente distinta a esa naturaleza amable y protectora, una naturaleza adulterada, hostil, que hace que prefiera, a fin de cuentas, la vuelta al hogar, por pobre, cerrado y desprovisto de poesía que éste sea. Se manifiesta este contraste sobre todo en el relato número 10 (Un viaje con las vacas), cuando es su hijo mayor, Michelino, quien va en pos de la vida agreste y soñada, lejos de la ciudad. A partir de ese relato, el libro cambia. En el siguiente, El conejo venenoso, cuando casi estábamos a punto de preferir la vida en la ciudad, la vida civilizada, Italo Calvino nos presenta un relato distinto, en el que le da la voz, y los ojos, a la naturaleza. Los diez últimos relatos, sin perder la poesía, sin que Marcovaldo ceje en su empeño (precioso, especialmente, en La lluvia y las hojas), muestran, en unos relatos mucho más punzantes y ácidos, ya no la naturaleza a la que quiere el protagonista escapar, sino la sociedad de la que quiere hacerlo. Esa sociedad deshumanizada, desnaturalizada, sobre todo, en la que los sentimientos hacia el prójimo no parecen existir. En la que Marcovaldo vive, y sueña, aunque, entre todos, parezcamos empeñados en hacer que sus sueños no prosperen, una y otra vez. Marcovaldo resiste la vida entre ensueños. Quizá sea su única forma de defensa. Y de supervivencia.

Calificación: Muy buena.
Tipo de lectura: Poética y ácida.
Tipo de lector: Con ojos de ver.
Personajes: Protagonista, descrito desde el interior. El resto, esbozados.
¿Dónde puede leerse?: Bajo un árbol.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual.


jul 23 2013

Emaús

Artículo escrito por: Laura Kvaternik

Emaús o el placer de reencontrarse con Baricco. Un Baricco fiel a su estilo, al lirismo y el misterio poético siempre presente en su obra. Pero percibimos, también, un Baricco más maduro, más crudo, oscuro. Sigue siendo él en cuanto que acaricia las palabras, pero las acaricia con manos callosas, como de un viejo lobo de mar. Se entrega el autor al Baricco amante, o quizás heredero involuntario, del cine negro. Se desarrolla al fin el Baricco de Sin Sangre, el Baricco creador de Adam –y de su perturbadora historia- en Océano Mar.
El título, más que acertado, alude a un pasaje de la Biblia en el que Cristo, en el día de su Resurrección, se encuentra con dos de sus discípulos, que van de camino a la aldea de Emaús. Cristo se une a ellos y van charlando y caminando juntos… Al llegar a Emaús, se sientan a cenar y Cristo toma el pan, lo bendice y les da. Sólo entonces los dos discípulos le reconocen. Demasiado tarde: él desaparece de su vista.
Con la misma ingenuidad que estos discípulos, los cuatro jóvenes protagonistas de la historia de Baricco se enfrentan a la realidad y a la vida sin ser capaces de entenderla y reconocerla. Acostumbrados a una existencia tranquila y devota, se embarcan de repente en una vorágine de acontecimientos sin ser conscientes de que eso está pasando, y eso es su vida, y eso ya es realidad y ya es pasado y ya es irrevocable.
Baricco dibuja el momento previo a la revelación, al descubrimiento, con los mismos claroscuros que encontramos en la obra homónima de Caravaggio. Y Baricco, como su compatriota, se alza una vez más como un genio, un maestro en su arte.
Lo mejor que tiene este libro, en mi opinión, es el grado de identificación con los personajes y con la historia que experimenta el lector. Sin entender nada, sin saber nada, nos embarcamos en la misma vorágine de acontecimientos que los protagonistas y, como a ellos, el huracán nos devuelve a tierra firme –a la realidad conocida- estampándonos violentamente contra el suelo: “Ya está. De vuelta en mi vida. Todo ha pasado. Pero… ¿qué ha pasado?”

Calificación: Brillante.
Tipo de lectura: Como en el mejor cine, se sugiere mucho pero se dice poco. No es una lectura complicada, pero requiere atención.
Tipo de lector: Creo que cualquier persona un poco abierta a un estilo no del todo convencional como es el de Baricco puede disfrutar con Emaús.
Argumento: El mundo de los cuatro protagonistas salta por los aires cuando la joven Andre se cruza en sus vidas.
Personajes: El Santo, Luca, Bobby, el narrador y Andre. Unos chicos que viven mientras ella se mata, o quizás una chica que sobrevive mientras los chicos mueren. Hasta que se encuentran.
¿Dónde puede leerse?: En un jardín o un parque, a la sombra de un árbol.
¿Dónde puede comprarse?: En tu librería habitual.