La infancia de Alan

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Los autores; especialmente los más jóvenes o los que comienzan, sea cual sea su edad; se pasan el día pensando para dar con la idea monumental, espléndida y grandiosa; con la idea que les permitirá ser aclamados y famosos. Creen que ser escritor es algo así como ser una máquina de fabricar ideas pomposas y deslumbrantes. Sin embargo, los autores más veteranos o los grandes talentos; sea cual sea su edad; saben que la literatura, igual que el mundo entero, se soporta sobre las cosas pequeñas, sobre lo cotidiano, sobre la realidad más cercana. Para escribir y hacerlo bien no es necesario nada que no sea mirar la realidad, ordenarla y explicarla.
Emmanuel Guibert conoció a Alan Ingram Cope. El autor de cómics anotó la vida de Alan y la dibujó. Parte de ese trabajo se concentra en La infancia de Alan (La guerra de Alan precede a esta y abarca las experiencias del personaje durante su experiencia bélica). Una adorable novela gráfica en la que; de la mano del personaje principal, Alan; se repasa lo que fue la sociedad norteamericana de entreguerras y cómo funcionaban las cosas para las familias humildes. La niñez y juventud del personaje nos aporta un punto de vista fresco y desenfadado (a veces, casi infantil); el relato salta de anécdota en anécdota sin olvidar profundizar en la psicología de los personajes y, por tanto, sin abandonar el relato en la cuneta de la falta de sentido.
El trabajo de Emmanuel Guibert es sorprendente por su diseño. Cada página puede aportar un nuevo matiz gráfico que hace de la lectura un rato agradable y fascinante. Del mismo modo, se alternan viñetas que incluyen viejas fotografías que el autor retoca para que formen parte del conjunto narrativo sin alterarlo. El autor elimina (no pocas veces) todo lo que rodea al personaje y le hace aparecer como algo único y exclusivo en el mundo.
Aunque la grandeza de este trabajo radica en la desaparición del filtro que supone el autor. Guibert no aparece por ninguna parte, se inhibe con inteligencia para que Alan y su entorno sean protagonistas absolutos.
El guión es sencillo aunque visita los lugares imprescindibles. Por ello, este libro es muy recomendable para lectores jóvenes. Tal vez, 12 ó 13 años sean suficientes para acceder a esta novela gráfica sin dificultades. El límite por arriba no existe. Los adultos pueden disfrutar mucho con este cómic.
De lo pequeño sale cualquier libro. Es posible que de lo enorme no salga nada de nada. Lo grande abruma. Incluso a los artistas.

Calificación: Muy bueno.
Tipo de lector: Desde 12 años en adelante.
Tipo de lectura: Amena y gratificante.
Personajes: Muy bien perfilados.
Argumento: El mundo desde la niñez y la humildad.
¿Dónde puede leerse?: Sentado en un banco del barrio.
¿Dónde puede comprarse?: Pídelo en tu librería habitual.


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