El día de la langosta

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Si preguntásemos a cualquier joven sobre un tal Homer Simpson, seguramente la respuesta tendría que ver con el personaje de una serie de animación que aparece en la televisión actual. Es casi seguro que ninguno de ellos relacionaría a este Homer Simpson con un personaje de ficción literaria. Sin embargo, además de un muñequito animado que nos muestra una realidad concreta, Homer Simpson es uno de los personajes que Nathanael West (1904 – 1940) utiliza para mostrarnos una sociedad despedazada por la falta de esperanza en lo que se conoce como sueño americano. Es curioso que ambos personajes se manejan mejor confundidos entre una masa social que no acepta disidencias -Tod cerró los ojos y se esforzó por mantenerse en pie. Lo empujaron y zarandearon en medio del revoltijo de hombros y espaldas, llevado a toda velocidad en una dirección y luego en la contraria. Siguió dando empellones y pegando a la gente que tenía alrededor, intentando quedar de cara al sentido de la marcha. Tenía terror a ser arrastrado de espaldas-; son receptores de cualquier información, de cualquier mensaje encontrado en los medios de comunicación, sin el menos criterio, sin la capacidad mínima para formularse las preguntas necesarias ante una situación cualquiera por cotidiana que sea. En eso son muy parecidos los dos Simpson: son o representan la desdicha del ser humano que no tiene otra posibilidad que no pase por una mimesis social que convierte a la persona en mercancía que va de un sitio a otro dependiendo de los intereses económicos y políticos de los gobernantes; son personajes que esconden sus carencias entre miserias de los demás para, así, pasar desapercibidos; en definitiva, almas de las que se sirve la máquina social con el fin de que los falsos sueños puedan tener un arraigo ilusorio, pero muy efectivo.
El grupo arrasa como lo hacen las plagas de langosta. Violencia de un colectivo en contraposición a la pasividad individual; bondad individual ante una gran estafa social. El insecto solitario puede ser pisoteado sin problema alguno -Su ropa triste y mal cortada, la habían comprado por correo. Mientras que las otras se movían con rapidez, entrando apresuradamente en tiendas y bares, éstas merodeaban por las esquinas o permanecían de espaldas a los escaparates observando a todo lo que pasaba. Cuando alguien les devolvía la mirada, sus ojos se llenaban de odio. En aquel tiempo Tod sabía muy poco de ellos, salvo que habían venido a California para morir. Este es el oscuro Hollywood que presenta West en su obra El día de la langosta y que maneja para destrozar el mito de una sociedad abierta y llena de posibilidades para cualquiera que forme parte de ella; sobria y descargada de elementos técnicos innecesarios para cumplir con el objetivo casi demoledor del autor respecto al tratamiento de los mitos sociales norteamericanos.

Calificación: Excelente.
Tipo de lectura: Fácil y muy entretenida.
Tipo de lector: Cualquiera.
Personajes: Bien dibujados y profundos.
Argumentos: El sueño americano es una patraña.
¿Dónde puede leerse?: En Hollywood, claro.
¿Dónde puede comprarse?: Difícil. En librerías de viejo.


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