Los estratos

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Nacido el autor, Juan Cárdenas, en 1978 en Popayán (Colombia); es ésta una novela de mimbres violentos que cuestiona los cimientos del llamado boom latinoamericano. El protagonista y su trauma nos hacen ver, no sólo como allende los mares la vida vale menos aún que en la vieja Europa, sino cómo criaturas como Holden Caulfield están cada vez más cerca del protagonista de El extranjero desde el punto de vista de la autoconciencia.
Montada como un soliloquio interrumpido por voces ajenas, el protagonista es un ex loco que se ríe de los locos, alguien que busca en la venganza su único remedio vital de permanencia. En este sentido su voz se parece igualmente al Ripley de Highsmith; un tipo obsceno capaz de todo por romperle el himen a una furcia como si esto fuese posible; instalado pues en su propia mentira, que es la de todos.
Los críticos del post-capitalismo se lo pasaran teta, no lo duden. Concebida como labor editorial dentro de la serie Largo recorrido, de Periférica, en la fotografía de la portada podría existir un disparo en la señal y todos estaríamos más que felices.
El verso de Whitman, me contradigo, pues contengo multitudes se hace patente por otro lado hasta en la vestimenta de quién heredó la mierda somatizada del mundo en que vive; por eso quizás se disfrace de cotilla irredento y mire desde un principio de misoginia, más que acertado, todo lo que toca.
Por otro lado, si bien la novela está estructurada con corrección, existen localismos ante los que no se penetra con facilidad, vocablos que hubieran requerido mayor atención a la hora de incluirlos en  el inexistente capítulo de notas a pie de página.

Calificación: Bueno.
Tipo de lector: Aficionado a lo tremendo.
Tipo de lectura: Sencilla.
Argumento: Soliloquio de un perdedor con ínfulas.
Personajes: Bien trazados.
¿Dónde leerlo?: En la frontera de México con EE.UU.


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