Si amaestras una cabra, llevas mucho adelantado

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Del autor de Amanece que no es poco y realizador de El bosque animado entre otras lindezas de la cinematografía española, Martínez Roca acaba de editar este conjunto o acervo de pensamientos surreales, principio de haiku y greguería algunos de ellos de un solo verso o línea, con dibujos igualmente propios masticaditos en grupos de 12+1 capítulos. Agradable de leer y escrito en descargo de algunos y agradecimiento a otros, José Luis Cuerda sabe hacer de la necesidad virtud, procurándonos frases que salen no sólo de lo pensado con poso (que también), sino de lo verborréico como oportuna visión de lo absurdo.
Considera desde su prólogo y epílogo al amor y la vida como una hipérbole y dice que cada uno de nosotros llevamos al menos dos o tres cabras dentro que es conveniente frenar en sus impulsos; esta idea entronca con un pesimismo que justifica de forma nada baladí los tiempos que corren para así llegar a la flora autóctona de su Albacete en general, los colibríes y ornitorrincos imposibles y la calle Alabarderos.
El capítulo religioso tal vez sea el que tenga más enjundia y resquemor y, en concreto el pensamiento referido a que amén no debería llevar tilde; sólo por él merece hacerse con este librito que a continuación pasa a hacer reseñas de libros imaginarios (o no tanto) editados por empresas insoslayables (tal vez) y que vienen a ser algo así como un homenaje al humor que viene practicando Javier Coronas y su equipo.

Calificación: Bueno.
Tipo de lector: Fácil.
Tipo de lectura: Cómica, aunque no siempre.
Argumento: Reflexiones en torno al Universo.
¿Dónde leerlo?: En la playa.


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