Paul en Quebec

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Aunque no llega al nivel de otros trabajos de Michel Rabagliati, Paul en Quebec es un buen cómic.
Esta vez el asunto que aborda el autor es el doloroso proceso que se vive en una familia antes de una pérdida segura. No por ello el trabajo está exento de momentos divertidos y no por ello el autor se queda en el territorio fácil de la lágrima penosa. Evita con astucia todo aquello que huela a facilón.
No falta el guiño a las generaciones más jóvenes, a su forma única de enfrentar las cosas desde la inocencia. Tampoco la muestra de respeto por el ámbito familiar e incluso religioso (el autor no parece tener las cosas muy claras, pero toma distancia y descarga con objetividad algunos detalles).
El trazo de Michel Rabagliati sigue los caminos habituales; así como los recursos técnicos ya conocidos por sus seguidores son los mismos que en las anteriores entregas. Precisos, sencillos y demoledores. En este caso, el autor utiliza una estructura narrativa en la que el tiempo histórico prevalece sobre el tiempo narrativo a medida que avanza el relato. Cada elipsis acorta los tiempos, a pesar de que el autor sigue utilizando los mismos espacios para las viñetas; y, con ello, imprime una velocidad distinta a la narración dependiendo de cómo se van desarrollando los acontecimientos.
El cómic es bueno y conviene echarle un vistazo. Leer un trabajo de Rabagliati no es cualquier cosa.

Calificación: Bueno.
Tipo de lectura: Fácil, entretenida.
Tipo de lector: Acostumbrado al lenguaje narrativo de la novela gráfica.
Argumento: Todo llega y el mundo sigue adelante.
¿Dónde puede leerse?: ¿En la puerta de un cementerio? No, mejor en casa. No conviene exagerar.
¿Dónde puede comprarse?: En tu librería habitual.


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