La tesis prohibida

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Una novela; sea cual sea, sea quien sea el autor; requiere unos mínimos en su estructura, en su desarrollo, en la creación de los personajes y en su coherencia interna. Pudiera ser que en una sola obra se lleguen a mezclar distintos registros, que el autor inserte alguna injerencia o que las licencias normales se sobrepasen para conseguir un efecto determinado. Pero todo tiene un límite.
Lo primero que hay que hacer al escribir es hacerlo bien. Para ello el autor está obligado a elegir con precisión la voz narrativa y, con ello, los tonos y los alientos que no podrán ser traicionados en ningún momento. Por ejemplo, ¿puede un muerto contar una historia? En ficción todo es posible aunque el lector tiene derecho a saber a lo que se enfrenta. No se puede jugar al estallido de luz y de color para finalizar un relato. Entre otras cosas porque es un recurso viejo, gastado y que funciona muy mal entre los lectores con un mínimo de criterio. Los lectores no son tontos ni se les debe tratar como tal. Pues bien, esto que digo es sólo uno de los grandes problemas que presenta el libro de Blas Piñar Pinedo.
La Tesis prohibida es una novela que permite dos lecturas. Una de ellas se limita al territorio de la narrativa. Es una novela y como novela es irregular; no se estructura con acierto alrededor de unas elipsis que ni aportan nada al relato ni están en sí mismas justificadas; los personajes no tienen una mínima profundidad por lo que no nos interesa casi nada de lo que les pase (cuando no se sabe nada de alguien lo que tenga que ver con él es irrelevante para el sujeto, en este caso para el lector); la trama roza el ridículo al incluir algunos elementos argumentales forzando al máximo lo prudente. Desde luego, si algo puede ir a peor a medida que se desarrolla una trama, en esta novela, encontramos un claro exponente con una frase final desoladora desde un punto de vista técnico.
El gran problema radica en la indefinición que desbarata el trabajo desde el principio. Ni termina de ser una novela ni es un ensayo. Las transiciones entre una cosa y otra están mal resueltas. De ahí lo irregular de la narración.
Aunque, creo yo, Blas Piñar Pinedo no intenta un ensayo (si la intención hubiera sido hacerlo el desastre sería enorme), el libro soporta una lectura alejada de la ficción. Una extraña mezcla. Quien quiera podrá hacerla y encontrará con una forma de ver la reciente historia de España algo diferente a lo habitual. Aquí no se va a valorar. En cualquier caso, si leen esta obra, prepárense para levantar la ceja cada treinta segundos.
Una última cosa. Sorprende lo poco cuidada que está la edición. Numerosas erratas que son incomprensibles hoy en día.

Calificación: Malo.
Tipo de lectura: Fácil aunque en algunos tramos se hace algo más pesada.
Tipo de lector: Interesados en conocer nuevos puntos de vista sobre la historia de España por extravagantes  que puedan ser.
Argumento: El mundo entero odia España y temen que se haga fuerte.
Personajes: Muy superficiales.
¿Dónde puede leerse?: Cerca de El Pardo.
¿Dónde puede comprarse?: Directamente en la editorial. Son muy amables y rápidos en la gestión.


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