Gambito de caballo

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Se llama gambito, en el juego del ajedrez, al sacrificio intencionado de una pieza al comienzo de la partida en espera de una ventaja posterior, y queremos creer que William Faulkner utilizó la treta para esta colección de relatos policiacos, una medida cadencia entre las informaciones y los silencios, un narrador parcial que, en vez de ir al grano, se enreda en detalles marginales para despistarnos, cuando serán estos detalles diminutos los que construyan la historia.
El astuto investigador de todos ellos es Gavin Stevens, fiscal del distrito de Yoknapatawpha, que representa la Ley y el Orden.
Como en sus novelas, el escritor norteamericano construye un mundo rural cerrado sobre sí mismo, implacable y austero; una sociedad salvaje, poblada por personajes ausentes, disminuidos, emocionalmente deficientes, sobrevolados por la presencia del Mal.
Una sociedad en la que el crimen se paga siempre y que, en torno al apacible ciclo de las cosechas y el paso de las estaciones, encubre fraudes, arreglos testamentarios, enfrentamientos familiares, venganzas soterradas, crímenes.
En el relato que da título a la obra –por supuesto- un caballo será decisivo para la trama.
Cierta parte de la crítica literaria señala la manera en que el escritor utiliza los recursos psicoanalíticos para la construcción de sus obras.
William Faulkner es uno de los grandes escritores norteamericanos, su obra estará siempre unida a los estados del Viejo Sur al que retrata de manera magistral.
Obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1949.

Calificación: Estupendos.
Tipo de lector: Aficionado a la literatura policiaca.
Tipo de lectura: Algo enredosa.
Argumento: Intrigantes.
Personajes: Especiales.
¿Dónde puede leerse?: Navegando por el Viejo Sur.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual de lance o de nuevo.


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