Me hallará la muerte

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

La posguerra civil española ha dado mucho juego a los novelistas españoles. Y sigue siendo así. Esa herida mal cicatrizada que sigue dando problemas y que se arrastra sin remedio es caldo de cultivo para fabulaciones de todo tipo y una excusa para explicar temas actuales aunque se disfracen de cartilla de racionamiento o estraperlo. Un mundo fascinante en el que se mezclaron materiales que un escritor difícilmente puede rechazar.
Juan Manuel de Prada es un escritor al que le gusta utilizar tonos altos. Busca y rebusca en el diccionario hasta encontrar palabras que resultan a muchos extrañas e, incluso, arcaicas. A veces resulta exagerado en ese uso exquisito del lenguaje. Y, a veces, comete errores de bulto al hacerlo. Me hallará la muerte es una buena novela, bien estructurada, bien desarrollada y rematada por la única vía que era posible (esto la hace algo previsible). Pero acumula algunos defectos que podrían haberse evitado.
El narrador que utiliza de Prada se acerca mucho al que se conoce como narrador complejo. Henry James lo usó con frecuencia en su obra con magníficos resultados. Es este un narrador que se pega muchísimo a la acción y que tiñe su lenguaje del propio del personaje. Pero el autor confunde las cosas en algún tramo de la obra. Porque su narrador se construye desde un lenguaje concreto y propio y no caben inserciones que le corresponden al personaje en el que se centra el narrador (el narrador va alternando y va de un personaje a otro; es como si se acercase a ellos para que viéramos todo desde un punto de vista cercano a cada cual). Una cosa es teñir y otra, bien distinta, hablar del mismo modo. Pero, además, las injerencias del autor no son pocas. Trata de ser prudente y astuto al hablar de asuntos religiosos o del aborto, pero el discurso utilizado y puesto en boca de narrador o personaje, queda algo artificial.
Por otra parte, Juan Manuel de Prada organiza una trama alrededor y deudora en exceso de aspectos algo inverosímiles. Por ejemplo, el parecido entre personajes que se anuncia. De hecho, al final de la novela, un personaje le dice a otro que ese parecido es increíble y que no se explica algunas cosas que han sucedido. Por otra parte, el cúmulo de casualidades a lo largo de la trama resulta un mecanismo algo endeble para soportar tanto como el autor carga sobre él.
Tal vez la longitud de la obra sea algo exagerada. Tal vez el autor se toma demasiadas molestias en descripciones que no aportan gran cosa (el correlato objetivo no aparece casi nunca) o en introducir asuntos con gran despliegue de medios cuando lo que aparece es poco o nada.
No obstante, Me hallará la muerte es un buen trabajo. Se deja leer y procura en el lector cierta avidez por saber lo que ocurrirá. De Prada matiza muy bien los escenarios y crea un clima en cada uno de ellos más que notable. El Madrid de la posguerra; el frente soviético; las calamidades que se pasaban en ambos lugares; Madrid trece años después. Y los personajes terminan teniendo la profundidad suficiente como para que el lector pueda empatizar con ellos. Además, deja que evolucionen con credibilidad.
Es posible que, a pesar de esos problemas que apuntaba, sea una de los mejores trabajos que tengamos ocasión de leer durante el año.

Calificación: Muy bueno.
Tipo de lector: No es una novela para principiantes aunque puede gustar a muchos.
Tipo de lectura: Entretenida.
Argumento: Nada bueno llega de algo malo.
Personajes: Creíbles y muy bien dibujados.
¿Dónde puede leerse? En el parque del Retiro madrileño.
¿Dónde puede comprarse? En tu librería habitual.


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