París era misia

Artículo escrito por: Augusto Prieto

No, París no era Misia. París era París, la Ciudad Luz, la de las exposiciones universales, los ballets rusos, las vanguardias. Uno de los momentos más excitantes de la historia europea, cuando la capital francesa fue el faro cultural del mundo.
Sí, Misia estaba allí. Ni pintaba, ni componía, ni bailaba, ni escribía, aunque muchas de las grandes obras creadas entonces no hubieran sido lo que son sin su presencia, porque Misia Godebska pasaba por allí -como quien dice- siendo la musa, el fermento cultural, haciendo de enlace entre la Belle Epoque y los Felices Veinte.
Esposa del pintor español Josep Maria Sert, amiga íntima de Coco Chanel, de Serge Diaghilev, inspiradora de Marcel Proust, pintada por Renoir, por Bonnard, por Vouillard, por Toulouse-Lautrec. Todos los que significaron algo en el ambiente artístico del momento se encontraron con Misia, y Misia significó algo para cada uno de ellos.
Una personalidad magnética y fascinante cuya misión en la vida fue disolverse en el arte del siglo XX.
La biografía de Isabel Margarit no hace honor a ese misterio. Se limita a recorrer la vida de Misia, pero no intenta explicar al personaje, la hermosa pantera, irresistible, sanguinaria y fútil que pergeñó Paul Morand. Es, sobre todo, la crónica social del momento y de sus movimientos culturales, pero le falta profundidad emocional, inteligencia intuitiva, poder de evocación.
Es interesante la consulta que hace a las fuentes sobre la vida de la inspiradora, especialmente su autobiografía, pero quizás innecesaria si no había nada nuevo que aportar.
Porque Misia Sert parece -en cualquier caso- uno de esos personajes incapaces de sobrevivir a su propia leyenda.

Calificación: Regular.
Tipo de lector: Interesados en la época.
Tipo de lectura: Rápida.
¿Dónde puede leerse?: En París.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


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