La muerte en Venecia

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Thomas Mann nos arrastra, en esta excelente novela corta, a un viaje del que conocemos el final, a un viaje de todos.
Revisa en él su concepción del mundo, de la mitología, del proceso creativo, de la muerte como meta del ser humano. Y lo hace desde una prosa exquisita, llena de matices, difícil de interpretar salvo que el esfuerzo del lector sea importante.
La lectura de esta obra, bien puede quedarse casi en lo superficial y limitarse a una historia de amor imposible entre un hombre recién llegado a su vejez y un adolescente, bien puede convertirse en un reto en el que Hermes, Apolo, Dionísio y un gran número de referencias mitológicas, son protagonistas y convierten el universo del personaje en algo que va más allá. La contraposición y el tránsito entre lo apolíneo y dionisíaco, el camino que hay entre el arte y la muerte, entre la idea y su verbalización, entre la nada de Nietzsche y la eternidad de los dioses; son los pilares de una novela que soportan una trama valiente que quiere indagar en el mundo de un personaje sorprendente y profundo.
En La muerte en Venecia, nada pasa sin ser necesario, cada detalle debe ser tenido en cuenta. Cuando el protagonista, un escritor llamado Aschenbach se refresca tomando una mezcla de zumo de granada y soda, el lector puede quedarse en la anécdota, pero puede llegar a saber (si no lo conoce ya) que ese zumo está vinculado a Hades porque cuando este secuestra a Perséfone se lo hace probar ya que quien toma bocado allí está condenado a no salir jamás. Como le ocurre al personaje con Venecia, como le ocurre una vez que se ve inmerso en un amor prohibido. Los sueños de Aschenbach nos llevan hasta los ritos báquicos, los personajes que pudiéramos considerar actantes (lo son, por supuesto) mirados con atención comparten rasgos que les convierte en el propio Hermes. Todo en el relato es fundamental. La propia Venecia funciona como correlato del personaje y, a la vez, como recordatorio de una Atenas idealizada que termina en desastre. Platón aparece en la narración para quedarse hasta el final. El mar es la eternidad y la propia muerte. El proceso creativo, el talento, la rendición del autor ante una burguesía que acepta, o no, la obra si se adapta a sus cánones o los intenta saltar, todo en La muerte en Venecia nos arrastra hasta la reflexión.
Pero la lectura más superficial es otra opción. Tan buena como la primera. Se trata de una novela tan bien escrita que, aún sin entender el cien por cien de lo expresado, gusta a cualquiera. Esta es una forma de escribir que se echa en falta actualmente.
Thomas Mann es uno de os grandes autores de la historia de la literatura. Y La muerte en Venecia una de sus obras más deslumbrantes.

Calificación: Extraordinaria.
Tipo de lectura: Tranquilizadora.
Tipo de lector: Cualquiera que esté dispuesto a afrontar retos.
Personajes: Perfectos. Los secundarios (todos) representan a un ser mitológico.
Argumento: El viaje inevitable hasta la muerte.
¿Dónde puede leerse?: En el Lido.
¿Dónde puede comprarse?: En tu librería habitual.


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