El monstruo

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Como una urbe del Pentápolis, la ciudad entera ardía en el bárbaro incendio de la puesta solar.
El monstruo, novela de Antonio de Hoyos y Vinent con la portada dibujada por Penagos (Editorial Cosmópolis; Madrid, 1927; una peseta) tiene todos los ingredientes para ser una mala novela y, sin embargo, no lo es. Es un relato sometido a la adjetivación exagerada, que muestra más a un autor atrapado en un movimiento literario -el decadentismo- y por sus obsesiones personales, que escaso de ingenio, de técnica, o de talento.
Es cierto que el lenguaje está exagerado hasta lo grotesco, que tiene una trama débil con consecuencias previsibles y tratamiento de melodrama, que culmina en una redención que ni el propio autor parece creerse.
Pero las drogas, el lujo, los excesos, la enfermedad y la putrefacción, el orientalismo y la presencia de la muerte, encienden faroles brillantemente atrevidos en la selva de una escritura artificiosa.
Mientras los decadentes británicos y franceses son situados habitualmente en su contexto y valorados en lo que de importante aportaron al tratamiento del lenguaje, a la innovación de los temas y a la recuperación de lo fantasioso en la literatura, en España permanecen malditos y olvidados, y es una pena, porque al caso de Hoyos y Vinent le encuentro unas particularidades únicas: la desmesura efímera de una falla, la violencia de lo taurino y la solemnidad de un paso procesional, algo que es negro como el brocado de una mantilla y rojo como la sangre. Muy español.
Que nos indica que debemos leerlo en la clave del oscurantismo penitencial que sucede al hedonismo carnavalesco, o como una astracanada que el autor se permitió para reírse de todos.
Interesante en cualquier caso no saberlo.

Calificación: Excesivo.
Tipo de lector: Decadente.
Tipo de lectura: Malsana.
Argumento: Melodramático.
Personajes: Viciosos.
¿Dónde puede leerse?: En el salón chino del palacio de alguna amiga, fumando.
¿Dónde encontrarlo?: Difícil, se puede intentar en www.iberlibro.com


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