El viajero más lento, el arte de no terminar nada

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

¿Qué es un libro?, ¿hasta qué punto podemos llegar a decir que en la reunión de unos textos hay coherencia o disparidad? Con esta interesante premisa, el escritor catalán, Enrique Vila-Matas, entrega unos articuentos metaliterarios, que lo mismo podrían ser anotaciones plagiadas con sus correspondientes reflexiones, que simples opiniones al respecto. Con la honestidad de quién habla desde la necesidad de ser buen lector, es éste un libro liviano y oscuro, apto sólo para recorredores de ciertos pasadizos y viajeros solitarios que disfrutan observando o que consideran la literatura como tal.
Siempre renegó abiertamente Vila-Matas de los escritores que no muestran en sus vidas cierto intelectualismo y por ello fue criticado duramente en sus primeras obras; reseñas que le sirvieron para desarrollar una suerte de ironía o sorna no sólo referido a la desacralización del acto de escribir, sino también del de leer y que le llevaron a sentir cierta animadversión por el siglo XIX y por los novelones modernos o no de ambición más extensa, los que por otro lado se sentía totalmente incapaz de escribir y así lo declaraba en los medios.
Entre los reseñados están amigos como Roberto Bolaño o Georges Perec; entre sus reflexiones, las siempre concebidas desde el eterno retorno nietzscheano hacia Kafka y el Melville menos ruidoso, por el que concibió si no su libro más famoso, sí el más sagrado, Bartleby y compañía, por el que tantos comenzamos a leerle. Y Elías Canetti, al que llegó por Claudio Magris, un escritor judío que siempre nos recordaba lo vieja (por vintage) que era y es Europa, y de quién se aprende, como de Spinoza, el frágil en motivos, pero fuerte en argumentos (des) esperado anhelo de vivir, así como la humildad llena de vanaglorias de autocitarse.

Calificación: Interesante.
Tipo de lector: Dispuesto a dejarse deslumbrar.
Tipo de lectura: Amena.
Argumento: Sobre la admiración a un particular templo de escritores.
Personajes: Hasta el escritor y el narrador pudieran incluirse.
¿Dónde leerlo?: Cerca del MOMA, para adquirir distancias.


Comentarios cerrados.