nov 23 2012

Aspectos de la novela

Artículo escrito por: Augusto Prieto

E. M. Forster es conocido por sus novelas Habitación con vistas, Pasaje a la India, y Maurice.
Bajo el título de Aspectos de la novela, se editó un ciclo de conferencias que el novelista dictó en el Trinity College de Cambridge en 1927. En ellas analizó la construcción y la eficiencia de la novela a través de sus diferentes aspectos: relato, trama, personajes, fantasía, ritmo, tono y estructura.
Es una obra que se encuentra citada con cierta frecuencia  en ensayos sobre literatura y es importante porque redacta una teoría de la novela que habrá de influir notablemente en la crítica y los estudios literarios.
Destaca en su análisis sobre las diferentes clases de personajes –planos y esféricos-, la diferenciación entre relato y trama en base a la causalidad, y el establecimiento de los diferentes tipos de estructura y ritmo que adopta una novela, asimilándolos muy efectivamente con la pintura y la música.
Pero Forster se centra en la novela británica –contemporánea o cercana-, y parte de su discurso ha quedado anticuado por los movimientos posteriores. Además bastantes de los ejemplos que pone eran tan próximos para sus oyentes como son lejanos hoy para nosotros –Meredith, Bennett, Goldsmith- así que a pesar de los estupendos análisis que hace de Twain,  James, Gide, o Proust -de quien no se había terminado de publicar su obra monumental cuando Forster escribe, por dar un dato significativo- perdemos un poco las referencias.
Nos avisa el autor, y es cierto, de que cierto tono informal, coloquial, que utilizó en las conferencias pierde su efectividad por escrito; la verdad es que se fosiliza y se hace enredoso en sus razonamientos.
Quizás debido a todas estas cosas es una obra que no se ha publicado en español con frecuencia y es, por tanto difícil de encontrar, porque parece superada por estudios posteriores.

Calificación: Interesante.
Tipo de lector: Interesado en los mecanismos de la ficción.
Tipo de lectura: Algo farragosa.
Personajes: Planos o esféricos.
¿Dónde puede leerse?: En un parque.
¿Dónde encontrarlo?: Puede intentarse en www.iberlibro.com


nov 21 2012

El juego del ajedrez o dechado de fortuna

Artículo escrito por: Augusto Prieto

En las primeras décadas del mil trescientos, el lombardo Jacobo de Cessolis redactó en latín el que sería conocido después como Ludus scacchorum, Juego del ajedrez, una obra ampliamente difundida en Europa durante los dos siglos siguientes.
Consta de tres partes: en la primera se traza una historia, más o menos mítica, de la invención y la difusión del juego de los escaques; la segunda es la más extensa y aprovecha la descripción de cada una de las figuras del juego para definir el modelo social de la época, cada figura representará a un estamento y los peones a los distintos oficios; fábulas e historias moralizantes intentan fijar y evitar los vicios en cada una de ellas; así la manera de moverse en el tablero cada una de las piezas –última parte de la obra- es el pretexto ideal para definir la forma en que han de comportarse los individuos en atención a sus oficios o sus responsabilidades como notables.
Es una obra escrita con evidente finalidad moralizante, nos da la foto de una sociedad de la alta Edad Media muy jerarquizada e inamovible. El juego se usa como pretexto para mostrar el mundo como un tablero de ajedrez, con una partida en marcha en la que luchan las fuerzas del bien contra las del mal.
A lo largo del texto está presente la misoginia medieval y todos los tópicos de la época.
Es una obra curiosa y desfasada.

Calificación: Curioso.
Tipo de lector: Interesado en el ajedrez y la historia medieval.
Tipo de lectura: Sencilla.
¿Dónde puede leerse?: Delante de un tablero de juego.
¿Dónde encontrarlo?: Es una edición agotada, puede intentarse en www.uniliber.com


nov 20 2012

Corazón tan blanco

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

La voz que utiliza el novelista madrileño, Javier Marías, más conocido fuera que dentro de su país, se nutre en ésta su novela más celebrada, de angustia, tortura y olvido; parece poblada y preñada de conocimiento y desmemoria, de infancia y abotargamiento; esta voz es, por ello, interesante y dubitativa, engañosa en intenciones como tan certera en el uso propio del duermevela tan propio del recurso del monólogo interior. A través de ella, se trata de vehicular, con referencias al Macbeth de Shakespeare, la inquietud de la desgracia, de lo dramático que asoma como en una ventana plenamente abierta al sol, una historia oscura, apabullante, donde sólo el lector avisado será capaz de rellenar los huecos a su antojo.
Tenemos el color blanco como medida justa de inocencia y cobardía, como lo es también esa almohada con la que se asfixia el tiempo. Tenemos también un hipotético caso de suicidio, que es homicidio, que es asesinato. Y tres o cuatro mujeres, que además de Ganz, padre del interfecto y del que por acumulación sabemos cada vez menos; y la sangre y la muerte, más sugerida a través del teatro, más teatralizadas o pensadas, que reales en los personajes, que siguen adelante a su pesar.
Expirar en la mente de los personajes o los lectores conceptos como el de culpa no es tarea baladí y esto lo sabe o lo quiere saber de sobra el autor, pero el empeño es otro, el de situarnos en un microcosmos como es el propio de unos traductores o intérpretes hastiados de su labor cuasi-burocrática, que se meten a detectives privados de lo propio, siendo esto tan ajeno.

Calificación: Extraordinaria.
Tipo de lector: Aficionado a la literatura con mayúsculas.
Tipo de lectura: Adusta, contrariada.
Argumento: Esclarecimiento de una muerte familiar.
Personajes: Desde dentro.
¿Dónde leerlo?: En una casa sin balcones a la calle.


nov 18 2012

Niños de tiza

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Novelón poderoso ejecutado con un lenguaje plástico y muy visual, desarrolla las vivencias ya esbozadas en El gran silencio de Roberto Esteban, boxeador de
San Blas que esta vez en dos tiempos compagina un retrato de la Transición en que vivió con la actualidad en una suerte de relato policiaco de bajos fondos. Todos sabemos que Madrid no es Manhattan, ni San Blas o la Elipa, barrios ligados al glamour del Chicago año 30; a pesar de eso, David Torres sabe acercarse a sus personajes con el suficiente grado de cinismo y humanidad como para que la peripecia que se nos cuenta no esté exenta de gracia y colorido identificable.
Destacan personajes como el cura rojo, islamistas que merodean o las obras para convertir la ciudad en una promesa olímpica que no llega; conmueven seres como la alcohólica Lola o la discapacitada Gema, encontrada asesinada en una piscina y en torno a la que se pergeña un enredo que no desvelaré.
A su vez, la novela tiene una alta carga nostálgica, pareciendo su protagonista sentir en sus anhelos de niño como un fuelle que hoy ya no encuentra; ¿héroe cansado?, tal vez, pero no a la manera tradicional, sino sabiendo que si la infancia es patria, a veces más vale desclasarse de ella y oír lo que uno quiere oír.
Niños de tiza es también un collage aglutinante y hermoso, una novela no tan Toro salvaje como su predecesora y sí más V; relato de iniciación le llamarán otros, que empiezan a entender que esto de la literatura también va de cine, de televisión, de periódicos, de vida.

Calificación: Muy buena.
Tipo de lector: Nostálgico.
Tipo de lectura: Plástica y más simbólica de lo que en un principio puede parecer.
Argumento: Abundante.
Personajes: Bien dibujados.
¿Dónde leerlo?: Cerca de un ring de boxeo.


nov 14 2012

Las tentaciones de San Antonio

Artículo escrito por: Augusto Prieto

La Vida de Antonio según Atanasio de Alejandría, el relato de las tentaciones que el demonio le propuso, es uno de los grandes temas de la iconografía; Salvador Dalí, El Bosco, Cézanne, Piero della Francesca, o los Brueghel, son algunos de los artistas que se inspiraron en ese episodio mítico y místico, atraídos por la personalidad del santo y las circunstancias de su vida.
La presencia de lo demoníaco, las metamorfosis del Maligno, las soledades del desierto, la vida eremítica, son sin duda los temas que encandilaron a los pintores.
Gustave Flaubert prefiere el tufo herético de los primeros años de la cristiandad para crear el ambiente de un libro curioso que, con una estructura teatral, prosa poética y cuerpo simbólico, se acerca a lo que conocemos como auto sacramental, una pieza teatral alegórica que se representaba –se tiene que leer- con fines didácticos y moralizantes.
Una obra curiosa por el fondo y por la forma, construida con una serie de visiones, decadentes y lujosas, que tientan a san Antonio en la Tebaida de su sufrimiento espiritual, que provocan  una lucha entre la voluntad y la voluptuosidad, en una orgía gnóstica y orientalista que revela la confusión que asienta al cristianismo.
Distintos personajes legendarios, desde dioses paganos hasta monstruos y heresiarcas, tientan la santidad de Antonio con la riqueza, la lujuria, la fama o el conocimiento y así es como vemos desfilar por las páginas a Nabucodonosor y a la reina de Saba, a Simón el Mago o Apolonio de Tiana.
Es una obra rara, barroca en su concepción, imposible de leer sin un glosario léxico -que casi todas las ediciones incorporan- o una erudición enciclopédica, escasa en este siglo; y cuyo valor máximo es –desde mi lego punto de vista- la creación de una atmósfera onírica que nos acerca a los primeros tiempos de la cristiandad, época de iluminados y de místicos en cuyos oídos resonaban -cercanos pero separados ya por siglos- fragmentos interesados de escrituras, diferentes comprensiones de la lucha entre el bien y el mal, y numerosos sistemas filosóficos corrompidos por el fanatismo.
Un mundo singularmente atrayente.

Calificación: Extraordinario.
Tipo de lector: Un poco intenso.
Tipo de lectura: Extraña.
Argumento: Delirante.
Personajes: Enigmáticos.
¿Dónde puede leerse?: En el Monasterio de Santa Catalina, en el Sinaí.
¿Dónde encontrarlo?: Búscalo en tu librería habitual o en www.libreriamendez.net


nov 11 2012

Rashomon y otros cuentos

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Ryunosuke Akutagawa fue un destacado escritor japonés, especialmente activo en el periodo Taisho -tres lustros liberales a partir de 1912- previo a la occidentalización y el nacionalismo, que encuadran su escritura en lo moderno, pero apegada a ciertos moldes clásicos, como son el influjo de la naturaleza, el paso de las generaciones, lo mudable de los seres y de las cosas, la empatía con el otro, y la parábola budista.
Rashomon es una de las puertas de Kyoto, en lo literario está abierta hacia una decisión inevitable: la supervivencia en los tiempos de crisis. Su protagonista busca el pretexto moral que todos precisamos para actuar mal, libres de remordimiento.
En un bosquecillo, en torno a un cadáver, confluyen diferentes puntos de vista que van modificando el sentido de una historia.
Con la estructura de bambú de estos dos cuentos –firme, pero flexible y sutil- construyó una película decisiva el director Akira Kurosawa.
Destaca en otros relatos, como tema recurrente, la consecuencia de las plegarias atendidas; también se ve la influencia didáctica y moral de las filosofías orientales que profundizan en la compasión, en el conocimiento de uno mismo y la aceptación –propia y ajena-.
Es poética y hermosa la idea de un amor reencarnado que hay en La fe de Wei Shêng, inspirado en las vidas de los inmortales taoístas.
Sin embargo El mártir viene de diferente tradición religiosa, la cristiana, que se acumula a las otras en lo filosófico, y que es por ello curioso e interesante.
El dragón juega con la casualidad cuando algo fantástico e improbable se torna imprevisiblemente real.
Los cuentos de Akutagawa están basados en la idea y en el resorte ético, son de estructura sencilla pero eficaz, construidos con elegancia formal, según deducimos de la traducción; breves todos, pero con sentidos ocultos, como si fueran poemas.
Hermosos.

Calificación: Excelentes.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Amena y filosófica.
Argumentos: Variados.
Personajes: En busca de sí mismos.
¿Dónde puede leerse?: En un jardín japonés.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual o en www.libreriamendez.net


nov 6 2012

El arte de amar

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Publio Ovidio Nasón demuestra en esta obra poética sus cualidades de bon vivant para con las mujeres. Lejos de ser un monumento a la eroticidad, se sirve de la mitología y las vidas de los dioses para, a través de un rico y culto acerbo de ellos, aconsejar en los dos primeros libros al hombre y en el tercero a la mujer sobre las relaciones entre ambos sexos, tan difíciles a veces y dadas a desequilibrios que confrontan vulnerabilidades.
De muchos es sabida la tendencia de este precursor de Cyrano por leer y alimentar en voz alta sus poemas y discursos, por lo que decir de él que fue un Homero romano, tal vez lo dignifique y en estos casos confronte la abundante y decadente sociedad romana más dada a los placeres de la carne y a los abusos masculinos, con la más pícara en su juglar presencia griega; en cualquier caso, ambas figuras son unidas aquí más por la vertiente culterana que conceptista, y si bien el poeta griego pasó a la historia por contarle al pueblo, el hecho de que Ovidio recitara a las élites romanas no resta ni intelectualidad ni artisticidad a su propuesta.
Edimat además nos aporta un edición bilingüe, con el latín original como referencia; resulta moderno el intento por el que se pretende transgredir el concepto de autoayuda fácil, para mantenerse lejos. Comenzando el periplo más o menos con el rapto de los romanos a las sabinas para terminar dando consejos sobre cosmética e higiene a los y las jóvenes que allí leyeren.

Calificación: Muy interesante.
Tipo de lector: Interesado en algo tan amplio y concreto como es el amor.
Tipo de lectura: Intensa y práctica a partes iguales.
Argumento: Hombres y mujeres desde el principio de los tiempos.
Personajes: Dioses y humanos.
¿Dónde leerlo?: Cerca de las ruinas del foro romano.


nov 5 2012

El lector

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Bajo el aspecto de una novela breve, sencilla en sus recursos, Bernhard Schlink ha construido una de las reflexiones más profundas y más complejas que la literatura ha podido hacer sobre el papel del pueblo alemán en la guerra.
Su protagonista es un muchacho convertido en lector para una mujer madura, en una relación que se mantendrá –imprevisiblemente- toda una vida.
El lector es una historia de amor  que simboliza la confianza en el ser humano, en sus valores positivos y su afán de superación. Es una revisión y un exorcismo de los demonios del pasado, una voluntad de pasar la página de la historia sin borrar las enseñanzas de las páginas anteriores.
El relevo natural de las generaciones planteó un dilema moral sobre la participación de la gente común en los crímenes de la guerra nunca resuelto, que Schlink investiga gracias a una ficción sorprendentemente real, con un resquicio abierto a la inocencia en medio del horror.
El lector habla de la reconciliación y el entendimiento, de la misión de los herederos de un mundo en ruinas, de la necesidad de perdón; es una novela hermosa, que nos atrapa en una primera persona sincera y reflexiva, escrita sin alardes ni artificios
Novela de iniciación –de manera diferente- para el narrador, para su protagonista Hanna Schmitz, para el escritor y para los lectores.
Nacido en Bielefeld en 1944, Bernhard Schlink ejerce como juez, y ésta novela tiene mucho que ver con el ideal filosófico de la justicia.
La fiel recreación para el cine que realizó Stephen Daldry en 2008, con un guión basado en la novela, interpretada por Kate Winslet en el personaje de Hanna Schmitz, fue un éxito de público, de crítica y de reconocimiento.

Calificación: Extraordinario.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Amena.
Argumento: Excelentemente compuesto.
Personajes: Complejos.
¿Dónde puede leerse?: Sentado en un jardín, al sol.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual o en www.libreriamendez.net