La puerta de los infiernos

Artículo escrito por: Augusto Prieto

En 1880, el escultor Augusto Rodin comenzó la creación de una de sus obras más inquietantes, creación que prolongaría hasta la muerte: la Puerta del Infierno. Es una alegoría del amor y la condena, una obsesiva visión de pesadilla que hoy podemos ver en los jardines del museo Rodin de París. Sus premisas son numerosas: la puerta como lugar de paso a lo desconocido, la existencia de una entrada al Averno que atravesaron Orfeo, Eneas, Teseo, o Ulises; el Inferno de Dante.
La existencia del Infierno como espacio físico, mental y moral.
Laurent Gaudé traslada las mismas reflexiones a la Italia meridional, ambientando su novela en el presente con un acierto notable, utilizando un estilo cercano y contundente de frases cortas, demostrando un extraordinario manejo literario de las emociones humanas.
Es una novela excelente, porque los mimbres de su trenzado son perfectos: una escritura evocadora y precisa, personajes poderosos y reales, y una trama sencilla pero ingeniosa. Todo gira en torno a un tema que es antiguo como la razón humana. Es una mirada innovadora sobre un molde clásico -heroico- con ecos y con fuerza de tragedia antigua.
Participa –con mesura- del thriller, de la novela de acción y la cuestión social, del realismo y de lo fantástico.
Es lo cotidiano disgregado en tragedia. La vida convertida en Infierno y el Infierno revisitado.
La puerta de los infiernos es una pequeña obra maestra, porque adquiere un tono de aventura mayor, trascendente; de novela de aprendizaje, en una búsqueda de las verdades esenciales que atormentan al hombre.
Atrapa al lector que se ve obligado a devorarla de un tirón inevitable.

Calificación: Excelente.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Cautivante y magnética.
Argumento: Extraordinario.
Personajes: Fuertes.
¿Dónde puede leerse?: En los jardines del museo Rodin de París.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual o en www.machadolibros.com


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