Fotografiar del natural

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

A la par que Cátedra u otras editoriales, hace más de una década que Gustavo Gili lleva editando esta colección de ensayos fotográficos de las cuales éste, de uno de los principales cameraman de la MAGNUM, Henri Cartier-Bresson, destaca por los consejos a neófitos y su visión artística del asunto. Y es que la fotografía, esa hermana pequeña y gruñona del periodismo que no llegó a ser considerada más que un arte menor, requiere además de ciertas destrezas manuales y técnicas y de una sensibilidad para los encuadres, que en ocasiones resulta difícil vislumbrar si es o no comparable a la pintura.
El autor es consciente de que captar el instante como lo hizo Monet requiere de talento, por lo que opta a la hora de aconsejar al personal sobre la realización de un trabajo serio por el distanciamiento y la humildad. Fotógrafo de viajes y de esencias, nos confiesa estar contento por ser conocido debido a una foto en la que no aparece, y es que esa debe ser la máxima inspiración aún hoy, la invisibilidad, tarea que se hace más reclamable en un mundo masificado de imágenes, textos y vídeos.
En tiempos donde declararse fotógrafo, aunque sea aficionado o amateur, parece un despropósito de por sí (pronto los chicles de menta traerán cámara incorporada, si no al tiempo), el lector aficionado a observar encontrará en este ensayo el rigor y la falta de recetas preestablecidas necesarias.
Tampoco es este un manual del oficio, si no más bien de lo que no debe ser el oficio de fotógrafo; sus premisas son sencillas o simples y el don de la oportunidad tampoco es sólo condición sine qua non para concebir desde material fotosensible químico o eléctrico ese instante decisivo o simplemente algo que se deje ver.

Calificación: Muy interesante.
Tipo de lector: Aficionados a la fotografía o estudiosos.
Tipo de lectura: Diáfana.
Argumento: Lo inaprensible en fotografía.
Personajes: Aparecen colegas y amigos dispares como André Breton, Robert Capa o Jean Renoir.
Donde leerlo: Caminando desde la Gare D’Orsay al Museo de Arte Moderno parisino.


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