Carta a un joven novelista

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Utilizando su gran bagaje como lector, el Premio Nobel peruano, Mario Vargas Llosa, dirige estas cartas a un amigo imaginario para escribir su propio curso de creación literaria en doce lecciones; al igual que han hecho escritores de renombre como Stephen King o Patricia Highsmith. Aquí se reflexiona con bastante acierto, no tanto sobre lo que supone ser escritor, sino sobre el oficio de escribir novelas, los vicios comunes y qué hay de invención y qué de realidad en las visiones que muchos de ellos proyectan o subvierten desde su subconsciente.
Qué es el narrador y para qué sirve, el trabajo con el espacio y el tiempo y otras tantas cuestiones son analizadas aquí con el rigor mortis de un escalpelista, sabiendo que es mucho más agradable leer por placer que diseccionar novelas. La vida de un escritor, se nos sugiere, es más la de alguien dependiente de sus deseos que el que goza como lector de la vida, obligado más el primero a poblar sus ficciones y a la reescritura continua en torno a las pocas reglas que existen.
Es curioso que siempre se enseña cómo no se debe escribir incluso antes de hacerlo, lo que no incurre en contradicción con el propio proceso; sobre este dilema, Vargas Llosa nos habla de quienes tratan de imitar a García Márquez o Borges con desigual fortuna y de cómo William Burroughs, escritor con el que no simpatiza, tiene en su libro Yonqui una especie de tabla evangelizadora de lo que supone ser escribidor.
Dejar de escribir no es dejar de leer, y en el gozo viene muchas veces la penitencia.

Calificación: Interesante.
Tipo de lector: Creadores literarios, o en vías de.
Tipo de lectura: Amena.
Argumento: Menos técnico de lo que pudiera parecer.
¿Dónde leerlo?: En cualquier parte.


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