Lo que Maisie sabía

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Perteneciente a la última etapa de James, quizás la más compleja y sabia a la vez que prolífica, la edición de El cuenco de plata de esta maravillosa obra es impagable; de ella han hablado grandes como Ezra Pound y Jorge Luis Borges, y es que la densidad en las elucubraciones de un narrador que parece que se ha colado por casualidad y que inconsecuentemente sabe más de lo que Maisie imagina, ha dado y dará para volcar sobre el papel ríos de tinta.
Norteamericano y buen conocedor de lo que se hacía en Gran Bretaña, ese país por el que jamás diremos con la boca llena que Europa es vieja, Henry James juega con las expectativas del lector y lo convierte en un sesgo más de su narración; ¿a quién va dirigida esta novela? A todos y a ninguno; a los que observan demasiado y actúan otro poco; es decir, a los que viven sabiendo que dones y prejuicios quizás sean la misma cosa. En tiempos donde el pensamiento y la cultura a la vez se masifican en cantidad y menguan en calidad, recibir este libro es toda una bendición, a mitad de camino entre la inquietante verosimilitud de Otra vuelta de tuerca y la necesidad de vehicular lo sentimental como en Washington Square.
Es esta también novela de campiña y flema y a la hora de tratarla desde el género de terror, vemos cómo una niña que empieza pivotando entre padrastros egoístas e institutrices desalmadas que son un castillo de naipes psicológicos a salvar. Eso empieza siendo Maisie, para convertirse en algo más que un elemento dramático, una niña de carne y hueso.

Calificación: Prodigiosa.
Tipo de lector: Dispuesto a todo.
Tipo de lectura: Rica, exhuberante.
Argumento: De cómo la lluvia fina vital que a todos nos cala aparece en la mente de una niña.
Personajes: De gran interés.
¿Dónde leerla?: Despaciosamente en casa.


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