Esperanza: una tragedia

Artículo escrito por: Laura Kvaternik
Shalom Auslander es un rebelde, un agitador. Un adolescente con ganas de tocar las narices. Puedo afirmarlo con tan solo conocer el título de su primera novela, Lamentaciones de un prepucio
(pendiente de lectura), y el contenido de la segunda, Esperanza: una tragedia.
Educado en la ortodoxia judía, este columnista de importantes publicaciones estadounidenses como The New York Times y The New Yorker, se rebela contra su pueblo a través de la literatura. Y
lo hace con descaro y con un humor exquisito que escandalizará a muchos, pero que provocará en el resto de sus lectores unas sonoras y sanísimas carcajadas.
Yo me quito el sombrero ante esta novela; por su argumento sorprendente, por las ideas fascinantes que plantea, por las escenas desternillantes que protagoniza el desgraciado de Kugel… Y, ante
todo, por alcanzar todas estas pretensiones con una simplicidad solemne, alejándose de esa sobrecarga que a menudo nos hace pesadísimas lecturas potencialmente buenas.
Esperanza: una tragedia es una radiografía de la culpa en nuestra sociedad y, especialmente, en las entrañas del pueblo judío. A Solomon Kugel le corroe la culpa por haber traído a su hijo a este
mundo (Lo siento son las primeras palabras que le dirigió al nacer).
También le corroe el odio hacia la culpa que siente su madre por haber sido otros judíos, y no ella, las víctimas del Holocausto, hasta el punto de afirmar que sí lo fue cuando, en realidad, nació pasada
la Segunda Guerra Mundial. Por supuesto, a Kugel le corroe la culpa por ese odio a su madre y a sus raíces. Y es precisamente esa culpa la que le lleva a aceptar hospedar a dos viejas insoportables en su casa: una es su madre; la otra, una mujer que encuentra en su desván y que dice ser la mismísima Ana Frank. Todo ello a costa de su matrimonio. Porque sí, Kugel está casado. Kugel tiene una mujer, y un hijo inteligente, y un trabajo en el que destaca, y hasta una casa nueva. Kugel lo tiene todo, ¡debería ser feliz! Debería…, pero no lo es. Porque, sobre todo, a Solomon Kugel le corroe la esperanza. Eso es lo que le asegura su terapeuta, el excéntrico pero brillante profesor Jove, que considera la esperanza el mayor y más nocivo vicio de la raza humana. El opio del pueblo, que diría Marx.
Auslander nos presenta esta y otras fantásticas ideas con un envoltorio de ácida ironía, todo lo cual hace de esta rompedora novela un caramelo delicioso que conviene saborear.
Calificación: Brillante.
Tipo de lectura: Divertidísima.
Tipo de lector: Gente que aprecie lo políticamente incorrecto. Puritanos, absténganse.
Argumento: Un judío cansado de toda esa mierda del Holocausto que encuentra a Ana Frank en su desván intenta ser feliz.
Personajes: Excepcionales. Divierten tanto como irritan, o más.
¿Dónde puede leerse?: Cualquier lugar es bueno. Lugares en los que te sientas a disgusto, para aprender a tomártelo con humor.
¿Dónde puede comprarse?: En tu librería habitual o en la web de Blackie Books, una jovencísima editorial barcelonesa pionera en generar un fenómeno fan: http://www.blackiebooks.org/


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