Mansfield Park

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Concebida como una piedra de granito de omnisciencia cargada de vetas modernas, la escritora decimonónica de novelas de género romántico, Jane Austen,  nos adentra en la historia de Fanny, una niña de extracción humilde que va a parar con sus huesos a la mansión de los Crawford, unos primos lejanos de quienes aprende no sólo correctos hábitos de lectura y una admiración por el teatro representado, sino a conocerse a sí misma.
Se dibuja con lienzo preciso el carácter de la muchacha desde el borrón en el papel, pasando por el impresionismo y terminando en el hiperrealismo a la vez que se construye una trama muy escultórica donde nada parece moverse, y todo lo hace desde dentro. Intimismo, deben llamarle.
Ambientada en una campiña de rasgos tradicionales y donde los Crawford y los Grant comparten residencia al menos durante parte del año, la autora juega con el encanto y crueldad de su personaje, primero desde la necesidad de encontrar pareja de sus dos primas Ana e Isabel, después desde la admiración del más manirroto de los hermanos, que le lleva a sentir un amor que sabe imposible y por último mediante el exquisito trato con William y Edmund, un amigo que se deshace en atenciones con ella sin aparente intencionalidad.
Más sugerente como potenciadora de imágenes fijas que en movimiento; tal vez en esta novela encontremos el germen a través de un primer trazo de lo que estaba por venir en el siglo XX, desde la concepción de un mundo, al menos, más flexible leído hoy.

Calificación: Muy interesante.
Tipo de lector: Todavía algo paciente.
Tipo de lectura: Entretenida.
Argumento: Inseguridades y certezas en la vida de una chica que empieza a saber lo que quiere.
Personajes: Bien.
¿Dónde leerla?: Cerca de Covent Garden, en Londres.


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