La noche del aguacero

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Lúdica y de declarado temple costumbrista, es esta una novela divertida por lo disparatado de ciertas situaciones. La mitad del dúo Gomaespuma es además capaz de dar pinceladas precisas sobre un ambiente, el de las tabernas flamencas de antaño y de siempre, que lindan con lo surreal y patafísico de una forma más que correcta. Su afición por Juanito Valderrama y Enrique Morente le lleva a convertirlos en fantasma y homenajeado por gracia divina de sus composiciones. Eso y el sur, esa Andalucía ennegrecida y corajuda, también nos es mostrada a pesar de que el bar que cierra sus puertas por las traiciones y desmanes de don Miguel esté en el centro de un Madrid decadente, donde las fundas de las guitarras sirven para guardar las monedas que permiten ir tirando y los ceniceros tienen la marca de Cinzano borrada de tanto aplastar cigarrillos sobre ella.
Cuando además uno se encuentra con esa ligereza y frescura, que entra tan bien para estos calores como la manzanilla, uno agradece el intento y la labor realizada.
De Despeñaperros al foro, pasando antes por Córdoba, Granada o Sevilla, sin ser estos escenarios más que sugeridos, en ella se habla de amores y desencuentros, de embrujos y galanterías, de algo que es como un cuento y que sin embargo se parece demasiado a la vida, explotando una vía surreal que va de la sátira al dibujo preciso y sostenido, algo que al autor no se le da nada mal, gracias sobre todo al diálogo cómico y distendido que va más allá del chiste.
Ignoramos si el Mirabrás realmente llegó a existir, pero se vive su presencia y desaparición con la alegría y la melancolía propias que da el paso del tiempo, soñando que las criaturas que lo poblaban en algún momento no fueron tan golfos como aquí se les pinta, cosa que nunca fue así.

Calificación: Divertido.
Tipo de lectura: Desenfadada.
Tipo de lector: Aficionado a mirar lo español como algo cutre.
Argumento: La desaparición, a pesar del empeño de los personajes, de un lugar emblemático y necesario en sus vidas.
Personajes: Estupendos.
¿Dónde leerlo?: Lejos de un Starbucks.


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