La apuesta por el decrecimiento

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Publicado en 2006, ya podemos calificar este ensayo como profético.
El crecimiento económico es una falacia, porque es imposible un crecimiento sin límites en un mundo limitado. ¿Desarrollo –se pregunta Serge Latouche- de qué, para qué, por qué y hasta dónde? El crecimiento constante que exige el sistema capitalista se basa en la colonización del futuro, en la depredación de los recursos naturales de ese futuro, en la carga de hipotecas a las próximas generaciones endosándoles residuos improcesables y destruyendo la naturaleza sin contabilizar los costes, amparados en la idea de que el progreso de la ciencia resolverá todos los problemas.
Soberbia, como ante los cimientos de Babel.
Porque la prosperidad económica proviene en gran parte de la acumulación de déficits ecológicos que alguien tendrá que pagar a fin de cuentas.
Crecimiento basado en el crédito con interés, que obliga a producir más de lo que se ha recibido, y así hasta el infinito.
Así que Serge Latouche recoge todo el pensamiento en relación a este tema para elaborar una seria teoría sobre el decrecimiento, el cambio de paradigma, la necesidad de caminar hacia unas sociedades convivenciales, autónomas y ahorrativas que nos permitan salir de esta trampa suicida.
Como toda teoría económico-social es utópica y algunos de sus puntos conflictivos, como es el caso de todo lo que se refiere a la demografía, pero son las utopías las que han hecho avanzar el mundo.
El primer paso es la descolonización del imaginario al que estamos sometidos- desarrollo, crecimiento, PIB- y el análisis de cómo nos tienen sometidos –publicidad, educación, hábitos de consumo- desarrollando una serie de ideas claras para construir otro modelo social.
La limitación de la dimensión de los bancos y del peso de los intermediarios financieros, el desmantelamiento de las multinacionales, la desglobalización y la relocalización de la producción y del consumo, la restricción de la publicidad, la reducción de la influencia del transporte tarifándolo en su precio real, es decir, añadiendo los gastos que van a pagar los contribuyentes futuros: infraestructuras, contaminación, cambio climático, efecto invernadero, agotamiento de combustibles fósiles; la reducción de la población.
Reevaluar, reconceptualizar, reestructurar, redistribuir, relocalizar, reutilizar, y reciclar para ser más felices, al tiempo que permitimos que las sociedades subdesarrolladas recompongan sus estructuras desde su miseria, que está causada por el mismo desarrollo perverso que se pregona como salvador.
Pagar las deudas: restituir a la naturaleza lo que hemos cogido de ella.
Serge Latouche nos recuerda que la primera democracia, la ateniense, nació de una victoria popular contra la desmesura económica: fue la seisajteia, introducida por Solón en el 594 a.C. con la anulación de las deudas hipotecarias, la prohibición de la esclavitud para los ciudadanos endeudados y la limitación del tamaño de la propiedad para evitar la acumulación por parte de las familias poderosas.
Cinco años después de la publicación del libro, la certidumbre de esta teoría ha caído sobre nosotros por su propio peso, el sistema capitalista está colapsando y solo podrán mantenerlo en pie durante unas decenas de años la red de intereses creados, la insensatez de los poderes político-financieros, y el crecimiento insostenible de los gigantescos países emergentes.
Y ya empezamos a ver las consecuencias que tiene decrecer de golpe y sin pretenderlo, en vez de haber preparado astutamente a las sociedades para un futuro mejor.
Utilizando el sentido común.
Y por una vez en la Historia, parece que los españoles vamos a ser los primeros.

Calificación: Imprescindible.
Tipo de lector: Todos deberían leerlo. Los políticos sobre todos.
Tipo de lectura: Como ensayo que es, puede ser arduo en algún momento pero presenta pensamientos e ideas notables.
¿Dónde puede leerse?: Delante de Bankia, en la plaza del Celenque, rodeados por los mendigos, El Corte Inglés, unas monjas Descalzas pero muy bien instaladas, los captadores de oro, un hotel de lujo con terraza y las exposiciones de Tita Thyssen, todo ello sobre un aparcamiento subterráneo.
¿Dónde encontrarlo?: Pídelo en tu librería habitual.


Comentarios cerrados.