Perros, gatos y lémures, los escritores y sus animales

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Si este libro fuese anglosajón se llamaría Pets o Mascotas; ya Nietzsche dijo algo sobre los animales y la necesidad de buscar afecto en ellos y de cómo es virtuoso que así sea. Muchos autores que conviven diariamente con sus animales nos hablan desde diferentes generaciones de su experiencia a través de un proyecto que debe su génesis más al editor de Errata Naturae. Es un libro curioso, por momentos tierno y dulce, otras salvaje. También hay autores que prefieren recrear de un modo bastante creativo experiencias de los grandes, quizás por timidez. De esta forma, Cortázar, Lord Byron, Paul Bowles y su esposa, Truman Capote o Virginia Woolf son material de historias situadas a medio camino entre el cuento y la memoria, el ensayo y la necesidad de desetiquetar lo etiquetable en ellos, legendarios unos, enfermos otros, excéntricos los más, inimitables todos.
¿Sabía usted quién dijo aquello de que desde que conozco a los hombres quiero más a mi perro?, en este libro es posible que no encuentre la respuesta exacta a esta pregunta, pero ¿acaso importa? Soledad Puértolas, Andrés Trapiello, José Carlos Llop, Antón Castro, Martínez Pisón, Andrés Ibáñez, Marta Sanz, Félix Romeo, Berta Marsé, Pilar Adón y Carlos Pardo son los actores y actantes de esta atractiva propuesta que innova más que arriesga. Tal vez mi pieza favorita es la dedicada a Theodoro Adorno, gato de Cortázar, que es convertido aquí en parte del engranaje poético que marcó tanto y a tantos lectores a partir de Rayuela, alguien decisivo en su vida, como lo fue Alejandra Pizarnick o la estimada ciudad de París.
Por cierto, sólo hay un lémur.

Calificación: Interesante.
Tipo de lector: Aficionado a mitos literarios y animales de compañía.
Tipo de lectura: Agradable.
Argumento: De cómo la convivencia con no humanos marca también nuevos caminos entre las letras.
Personajes: Algunos muy ricos y decisivos, como la gata de la señora Bowles.
¿Dónde leerlo?: Cerca de un zoo pero sin entrar en él.


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