Un momento de descanso

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Cuarta novela del autor madrileño Antonio Orejudo afincado en Almería. En ella y a través de dos narradores que corresponden al Orejudo escritor y a su compañero de fatigas filológicas Cifuentes, se construye y deconstruye un universo de conspiraciones y pequeñas traiciones sin importancia; aprovechándose de la experiencia que se cuenta mintiendo o por necesidad de ser franco, el escenario son los estúpidos pruritos y corruptelas dentro de la institución universitaria, por los que pasar de
simple profesor invitado o emérito a catedrático, no sólo supone la obtención de unos privilegios, sino que es caldo de cultivo para escribir más de una historia que deja ver bilis y venganza a raudales en un tono detectivesco. Uno siente encontrar pocas certezas en este tipo de novelas que son más un juego que para nada huye del realismo y que se hace en ocasiones deudor de lo que nombra; por ejemplo, esa astracanada que uno de los que escribieron sobre el tema, arguye se convertiría en toda historia de la Universidad española, está presente pero contenida por malabarismos, que dan un juego por el que los primeros golpes de efecto se anulan y se tiene en cuenta en sucesivos periplos dentro de la peripecia.
Un fantasma que es amigo, una feminista estadounidense que fotografía glandes de escritores, supuestos prohombres del academicismo. O los mismos tratando de colgar un cuadro cuando sólo saben sobre José María Pemán en una era donde por fin los científicos tienen algo que contar. Son algunos de los personajes que se utilizan y que dan un aire fresco a la novela, que por otro lado, tampoco es tan sorpresiva como parece en un principio.

Calificación: De cierta elegancia.
Tipo de lector: Aficionado a las estructuras en cajas chinas.
Tipo de lectura: Sencilla.
Argumento: La vida universitaria desde el punto de vista del profesor en España y Estados Unidos.
Personajes: Extremos y novedosos.
¿Dónde leerla?: En la conocida Residencia de Estudiantes.


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