Luchadoras

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Que las diferencias entre hombres y mujeres es un hecho cierto es sabido por todos. Que, además, esas diferencias se convierten en violencia doméstica e incluso en violencia social, más o menos, consentida, es algo evidente.
Ciudad Juarez es una ciudad mexicana fronteriza con Estados Unidos. Desde 1993, allí, han desaparecido, han sido asesinadas o maltratadas de forma brutal, más de mil mujeres. Y no parece que exista una solución con la que detener semejante desastre.
Peggy Adams publicó en 2007 el cómic Luchadoras que aborda este asunto. Lo hace con un dibujo muy sencillo lejano a la perfección. No la busca. Un acierto cuando se trata de denunciar algo atroz y que tiene poco de bello. Los textos son breves y tajantes aunque más que suficientes para conseguir lo que busca: remover conciencias.
Tal vez lo mejor de este tebeo es ese terreno tangencial al problema que, curiosamente, lo es aún siendo el fondo fundamental en el que nos movemos desde hace siglos. Es decir, los asesinatos y violaciones y la violencia de género es lo que denuncia el libro de forma expresa y aparente. Eso es lo que causa conmoción en cualquier ser humano con un mínimo de decencia, pero el problema es que la desigualdad existe y hay razones para que se produzca, razones que hemos asumido como naturales aun siendo esperpénticas.
Peggy Adams denuncia todo y muestra que la violencia no es el camino. Ni siquiera para acabar con este desatino.
Cuenta la historia de Alma, una mujer de Ciudad Juarez, camarera y madre. Su marido es un salvaje que ejerce de macho; su hermana se pliega a las exigencias del hombre por el hecho de vivir en su casa. Alma vive el maltrato. Conoce a un turista que le promete una vida mejor. Es cuando elige el camino más difícil pensando que será menos infeliz. Y todo se convierte en un auténtico desastre.
Este es un cómic duro aunque no estaría mal que todos nos asomáramos a sus páginas para ser más conscientes del problema sin solución que millones de mujeres viven a diario. Al fin y al cabo, el mundo es lo que es aunque lo disfracemos de maravilla.

Calificación: Bueno.
Tipo de lectura: Fácil aunque conmovedora.
Tipo de lector: Cualquiera.
Argumento: Las espirales no tienen fin.
¿Dónde puede leerse?: Aunque el problema que se narra puede parecer de carácter local es universal. Así que en cualquier sitio.
¿Dónde puede comprarse?: En tu librería habitual.


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