El señor de las moscas

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Primera novela de William Golding, que sólo con el paso del tiempo adquirió renombre, dadas las múltiples interpretaciones que la fábula trajeron y llevaron. Distópica también, más hace algunos años que ahora, se cuentan las desventuras de casi una treintena de personajes, la mayoría niños, en una isla deshabitada. Sin grandes peripecias literarias, pero con solvencia en la utilización de metáforas, entre los personajes destacan Ralph, Jack y Piggy, así como el adulto en torno al que pivotan los más bajos instintos, no en balde se leyó también en clave educativa, haciendo ver lo que pasaría si no cuidábamos debidamente de nuestros mayores.
Con más puntos en común con el J. D. Salinger de su famosa novela El guardián entre el centeno que con Conrad, el autor realiza un sugestivo juego de resonancias y campo semántico en torno a una caracola con la que se empieza escuchando el mullido ruido del mar, llegando a través de ella a la violencia. Descubrimos así que las miradas de los niños no están tan desprovistas de falta de candidez y crueldad; ver cómo de sus acciones como personajes se va de lo salvaje a lo monstruoso es todo un paso.
Los niños tiene la edad de ser moldeados por la naturaleza, la caza y la supervivencia; a la vez que cierto compañerismo entre ellos, el lector es partícipe de la muerte de cerdos, jabalíes y del abandono a su suerte del jefe de otros visitantes.
La lectura más cómoda hoy quizás sea la de libro de aventuras, pero ¿cuál no lo es?, en cualquier caso uno no tiene por más que creer en la fuerza de las imágenes y dejarse llevar por un placer que también entronca con Jack London.

Calificación: Buena.
Tipo de lector: Aventurero.
Tipo de lectura: Sencilla.
Argumento: Sobre la rigidez y la relajación de costumbres en un entorno inhóspito.
Personajes: Locos y cuerdos.
¿Dónde leerlo?: En mitad de la selva.


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