El enredo de la bolsa y la vida

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

La literatura puede ser de gran altura y, a la vez, divertida. Quien confunde la buena literatura con llenar textos de palabras grandilocuentes, o con armar escritos que no entiende nadie (a veces, ni el propio autor), o con la escritura para listos; bien no sabe lo que dice, bien trata de poner listones imposibles diciendo que él ya los salto (mentira, seguro) convirtiendo la escritura en un gueto de acceso imposible.
Recuerdo que, hace ya muchos años, un tipo me afeó la escritura diciendo que el único artículo que se había escrito (se trataba de una revista de crítica literaria) para ser entendido era el mío. Que aquella era una publicación de pensamiento profundo. Le contesté que me daba una alegría muy grande y, por supuesto, no cambié una sola coma del texto. Aquel tipo se quedó tan ancho, se lo puedo asegurar. He de decir que lo que escribía ese señor era difícil de entender y no interesaba a nadie, era aburrido como un plomo. Y que la revista dejó de publicarse. Ese día decidí escribir lo que me diera la gana y, de paso, escapar de la masa de idiotas que chupan del mundo literario esgrimiendo, para ello, razones ridículas e inexplicables; que se rasgan las vestiduras cuando una novela triunfa sin ser una acumulación de frases enormes y llenas de un vocabulario imposible de digerir.
El enredo de la bolsa y la vida es el último trabajo de Eduardo Mendoza. Muy, muy divertido. Bien contado, estructurado con acierto y lleno de humor ácido, unas veces, humor que despierta ternura otras; y siempre fino.
El detective protagonista de las divertidísimas El laberinto de las aceitunas, El misterio de la cripta embrujada y La aventura del tocador de señoras (esta última algo más flojas que el resto que compone la serie), regresa a las páginas de un autor que parece escribir este tipo de novelas sin esfuerzo alguno. Es tal la potencia de la voz narrativa que, en ningún momento, el lector duda de su credibilidad. El detective, loco como una cabra y sin nombre conocido, utiliza un tono al narrar que, por inusual y ridículo, se ancla en la zona que el lector tiene como posible dentro de la narrativa moderna cuando el tipo de trabajo es delirante y extraordinario en su desarrollo.
Las páginas de este libro se salpican de situaciones sonrojantes para el común de los mortales, de diálogos esperpénticos, de personajes que rozan la estupidez desde su forma de vida.
Cuenta Eduardo Mendoza una historia en la que se mezcla una trama detectivesca completamente absurda, los problemas de la Barcelona actual y un mundo que el narrador convierte en la cola de un comedor social sea relevante o no la zona en la que se fije. El lector se ve obligado a reír entre disparate y disparate. Es una forma divertida de presentar la realidad que no queda al margen de la literatura,que no deja de obligar al lector a pensar en ese universo en el que, posiblemente, estamos inmersos y que no queremos asumir como propio.

Calificación: Muy divertido.
Tipo de lector: Cualquiera dispuesto a reírse de sí mismo. Jóvenes, adultos, abuelos y locos de atar.
Tipo de lectura: Ligera y llena de carcajadas.
Argumento: Rómulo el guapo, amigo del narrador, desaparece y el mundo se pone patas arriba.
Personajes: Redondos en su locura y en su ridiculez.
¿Dónde puede leerse?: En el Raval de Barcelona.
¿Dónde puede comprarse? En tu librería habitual.


2 Respuestas en “El enredo de la bolsa y la vida”

  • Engulletexto y Paladeapalabra ha escrito:

    Me encanta el blog. Acabo de descubrirlo. Me encanta: el tema, la dimensión cooperativa, la abundancia y regularidad de los posts… incluso el aspecto.
    Acabo de hacerme cargo de un blog de reseña literarias (muy personal, sin demasiadas pretensiones) y me encanta descubrirme afinidades aquí. Un excelente modelo de contenidos y constancia. Mucho que aprender y mucho que leer. Enhorabuena.
    Desde luego, lo voy a seguir.

  • admin ha escrito:

    Gracias por sus palabras. Y mucha suerte con su proyecto.