Chump Change

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala
Calderilla es lo que queda después de terminar el primer poema que gusta, sobre todo si como Bruno Dante, alcohólico y vendedor profesional se encuentra con que el autor de Pregúntale al polvo está decrépito en un hospital y además es tu padre. Y es que al alter ego de Dan Fante le pasa lo mismo que a Joe Hill con Stephen King, pero sin pasta, y es por ello más que alcohólico o vendedor u honesto, un tipo si cabe más autodestructivo que traga series de HBO y trata de escribir poesía, los tiempos no dan para más.
Si bien en John Fante todo se podría excusar con el ataque de unos cangrejos en la playa, hoy sabemos por su hijo Dan, que no tener trabajo supone la más completa y absoluta psicosis; inútil luchar contra ella más que escribiendo, oficio tan incompatible con las ventas y el telemárketing que dan las lentejas. Diez años de paro en la cuna del capitalismo mediático le dan para enrollarse con una
tartamuda con más dignidad que él y discutir con su hermano Fab, un conocedor del agresivo establishment esta vez criticado con saña a través de los típicos manuales de autoayuda norteamericanos.
Ni e.e.Cummings, ni Hemingway ni Bukowski sacan ya a nadie del atolladero, todo se ha metabolizado en chump change y es que el valor de las letras escritas sobre un papel, como todo, se devalúa. Los llamados editores independientes han de estar dispuestos a perder dinero a mansalva, pues sus productos no tienen visibilidad; existe un sentimiento de orfandad que hace que el escritor se plantee
su primer poema lejos de la pesada sombra e Ferlinguetti, rey de los malditos del realismo sucio.
Calificación: Muy bueno.
Tipo de lectura: Demoledora.
Tipo de lector: Aficionado a historias sobre escritores.
Argumento: La escritura como moneda de cambio.
Personajes: Bien perfilados.
¿Dónde leerlo?: En LA.


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