Salomé en la literatura

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Y entrando la hija de Herodías, y danzando, y agradando á Herodes, y á los que estaban con el á la mesa, el rey dijo á la muchacha: pídeme lo que quisieres, que yo te lo daré.
Y le juró: Todo lo que me pidieres te daré, hasta la mitad de mi reino.
(Marcos, 6, 21-29)

Sobre este juramento insensato se levanta una de las piezas cruciales de la historia de la literatura, de la música, de la pintura, del cine. Un mito que recibe su potencia generadora de la complejidad psicológica de sus protagonistas, de la implacabilidad de un gesto interpretable.
Oscar Wilde creó la más destacada de sus transfiguraciones literarias para el teatro, construyéndola con repeticiones que la convierten en un trance hipnótico, en su Salomé, la Luna es causa y es efecto en una historia llena de presagios.
Flaubert eligió Herodías para titular un relato corto, grandioso y sugestivo, evocador de atmósferas exóticas; y Mallarmé sublimó a Salomé en su Herodiada, un poema simbolista compuesto con metáforas sobrecogedoras, un discurso enigmático que recoge como un néctar solo instantes decisivos del drama.
El poeta luso Eugenio de Castro –sensual y sicalíptico- envuelve la historia en velos modernistas y la arroja a un final sorprendente, también Apollinaire, que  se interna en lo burlesque en su poema Salomé, que es absurdo y carrolliano.
Cinco criaturas soberbias. Tienen en común la voz profética, la presencia ominosa de la Luna en casi todas, el juego de seducción.
A ellas se une una nueva, la de Cansinos-Assens. El inclasificable escritor novecentista editó todos esos textos bajo el título de Salomé en la literatura, tradujo algunos por primera vez al castellano; los precede con un estudio exegético desbordante de erudición que parte de los evangelistas Marcos y Mateo, se lanza a recrear el contexto histórico-religioso en la Palestina del tetrarca, y culmina en una elaboración de Salomé como destino. Los amores son el episodio, ella es el destino, escribe.
Rafael Cansinos-Assens es excesivo, brillante, culterano; habla –sobre la Herodiada- de la noche desmesurada de una torre astrológica –y la vemos-, se detiene en análisis de una profundidad infrecuente que consiguen ocultar la reiteración de ciertas ideas. Un ensayo descomunal que acompaña con un apunte sobre La noche de san Juan y con Dos palabras sobre el hermetismo de la decapitación, que convierten este volumen –raro- en algo único.

Calificación: Extraordinario.
Tipo de lector: Algo intenso.
Tipo de lectura: Intensa.
Argumentos: Multiformes.
Personajes: Complejos.
¿Dónde puede leerse?: En lo alto de un zigurat.
¿Dónde encontrarlo?: Es una edición rara, en libreros de lance o en www.iberlibro.com


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