Sonetos

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Ciento cincuenta y cuatro piezas únicas escondidas en un cajón durante siglos. Un legado de poemas de amor y desamor, que ante el profuso corpus al que dotó a la Humanidad este universal dramaturgo, William Shakespeare, tal vez le resultase poco conveniente publicar en su día. Eso y una traducción, la de Gustavo Falaquera, que huye del exceso de exhaustividad métrica para convertirnos esta obra en un placer moderno con las palabras y, a la vez, un prodigio de equilibrismo sin igual; tal vez, a pesar de todo, se buscaba una arquitectura que si no vendible, sí consiguiese su propósito. La edición bilingüe permite seguir aprendiendo inglés y comprobar lo poco que se sabe, por más que se sepa. La calidad y el entusiasmo lírico es incuestionable; se consigue en español dar cierto sentido del ritmo, que cambia el marchamo de endecasílabos iniciales por alejandrinos nada opacos, vivaces y limpios, que encuentran su capacidad métrica dentro de los versos.
Comienza el libro advirtiendo la necesidad de abrir corazones con el propósito de que la belleza de los mismos no los marchite, para terminar con la muerte de esta advertencia; existe también una voluntad de jugar con los géneros que llevó a muchos a pensar en que el amor homosexual pudiera estar presente; poemas de desgarros y dulzura, de corazones cerrados y hechos migajas por dentro, y otros (o los mismos) que se muestran en carne viva, sangrando e igualmente indefensos que los anteriores.

Calificación: Estupendo.
Tipo de lector: Aficionado a conocer los recursos de cualquier idioma.
Tipo de lectura: Vivificante y mortífera a partes iguales.
Argumento: El amor y el odio en tiempos donde no estaba Punset.
Personajes: Identificables.
¿Dónde leerlo?: Junto a una copia de Anonymous, para no imaginarnos al Shakespeare de los libros de texto de la LOGSE.


Comentarios cerrados.