abr 3 2012

El lado salvaje

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Este es un cómic que cuenta una historia de vampiros, policías, chicos malos, sexo y alguna cosa más que no logro recordar. Un disparate que gusta mucho hoy en día a los que se hacen llamar góticos; a lo que quisieran serlo, pero no pueden; a jovencitos y jovencitas que ven películas y leen libros llenos de vampiros y hombres lobo; y, supongo, que a más gente de todo tipo. Es esto algo que el que escribe no comprende. Bram Stoker ya escribió una excelente novela y dijo todo lo que se podía decir alcanzando unos niveles de calidad literaria poco frecuentes. Lanzarse como locos a este tipo de literatura tan facilona me parece insólito. Debe ser que me hago viejo y ya no comprendo el curso de las cosas. En cualquier caso, me moriré pensando que la calidad no puede suplirse con marketing, con algo de sexo, una historia llena de crímenes y baratijas de este tipo que no se justifican con nada.
Rafa Fonteriz dibuja bien. Eso es verdad. Al césar lo que es del césar. Y no maneja mal el libreto. Pero claro, la calidad literaria no aparece por ninguna parte porque el objetivo del relato es contar chorradas sin atender a nada más. Y es una pena porque (muy despistado tengo que andar yo para equivocarme) este autor podría dedicar sus esfuerzos a otro tipo de cosas más serias y de mayor calado.
La cosa es que el cómic está lleno de momentos totalmente inverosímiles (no me refiero a lo de los vampiros). Hay un momento en que sucede un accidente y muere una persona. Para maquillar el asunto, el asesino accidental decide sacar a un loco de su celda (están en un sanatorio psiquiátrico) y le entrega un bisturí con el que se suicida de modo que parece un asesinato y un suicidio. Y allí nadie piensa que hacía un loco suelto, ni nada de nada. El autor intenta justificar con una frase la acción. Y ya está. Pues de estas hay varias. Es un disparate enorme. Pero parece ser que vale todo en esto de los vampiros.
No es necesario decir (supongo) que es un muestrario de tópicos absolutamente inmenso. Tampoco que los personajes son estereotipos sin excepción sin profundidad alguna y que el tono de la narración es bajo. No he podido subrayar una sola frase que me pareciese interesante por alguna razón. Ni una.
Insisto que es una pena porque el trazo de Rafa Fonteriz es muy notable. Los dibujos no escatiman en detalle alguno y el realismo está muy bien conseguido.

Calificación: Muy flojo el texto. Notable el dibujo.
Tipo de lectura: Si le gustan estas cosas supongo que será divertida. Para alguien que busca un producto de calidad en su conjunto es un desastre.
Tipo de lector: No me lo quiero imaginar.
Argumento: Todos podemos ser vampiros si hacemos el imbécil.
¿Dónde puede leerse?: No se me ocurre nada.
¿Dónde puede comprarse?: En la librería habitual. En bibliotecas públicas se suele encontrar.


abr 3 2012

Aromas de Nardo indiano…

Artículo escrito por: Augusto Prieto

AROMAS DE NARDO INDIANO QUE MATA Y DE OVONIA QUE ENLOQUECE

Raro. Antonio de Hoyos y Vinent es uno de los pocos representantes españoles de la novela decadente de los inicios del siglo veinte que exige ambientes exóticos y sofocantes, aristócratas refinados y hermosas mujeres corrompidas por el placer del lujo y de los perfumes, entregados todos al desenfreno de la sensualidad en tabernas marginales y prostibularias, donde son acuchillados por personajes oscuros, canallescos. En su época no fue excesivamente leído ni renombrado y después se le olvidó a causa de sus ideas políticas y de su extravagancia. Conviene rehabilitarle porque hay escuchar todas las voces. En este libro de nombre imposible los cuentos breves están englobados por temas: los perfumes, los narcóticos, los venenos… y reflejan quizás mejor que ninguna otra obra del autor la atmósfera del momento. Es un libro difícil de encontrar, sorprendente. La edición, creo que solamente existe una de 1926, con el dibujo de portada de Rudolfo Kriz es una obra maestra del art nouveau de resonancias orientales. En la narración, las palabras destellan como gemas y un sarcasmo profundo recorre los diálogos en unos juegos de lenguaje desconcertante. Excesivo. La estética del pecado, la elegancia concebida como forma de vivir y de morir, la belleza y la perversidad,  con todo ello jugó don Antonio en su obra y en su vida. No hizo mal a nadie.

Calificación: Insólito.

Tipo de lector: Abstenerse amantes del minimalismo.

Tipo de lectura: Puede llegar a ser sofocante.

Argumento: Truculento, extravagante, exótico.

Personajes: Hechizantes por lo antipáticos

¿Dónde puede leerse?: Viajando en el Orient Express.

¿Dónde encontrarlo?: Difícil. Se puede intentar en www.iberlibro.com o en alguna biblioteca.


miles davis ella fitzgerald – prelude to a kiss