Églogas, Géorgicas, Obras menores

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Las composiciones con las que el escritor latino Virgilio recogió el testigo griego de Teócrito bajo el título de BucolicaLas églogas- causaron un efecto decisivo en la poesía del Renacimiento, destacadamente entre Tasso, fray Luis, Garcilaso y Ariosto; todos ellos reivindicaron su  ambiente pastoril e intentaron reproducir la belleza de su métrica. Lo que resulta más curioso es la forma en la que se deslizó un velo sobre sus poemas de amor homosexual, que trajeron de cabeza a los intérpretes cristianos que sin embargo quisieron encontrar en otros, en Polion, la profecía del advenimiento de Cristo.
El pastor Coridon lamenta los desdenes del hermoso mancebo Alexis y procura cautivarle con promesas y halagos, así resume el argumento don Eugenio de Ochoa en su traducción de las Obras Completas de Virgilio y después añade: Esta égloga encierra una alegoría ciertamente difícil de explicar y que ha ejercitado en vano la sutileza de los comentadores.
Tanto Coridon como Alexis serán reivindicados muchos siglos más tarde por André Gide y Marguerite Yourcenar.
Son las Églogas una colección de diez poemas que da nombre a un género; hablan de amores desgraciados (La hechicera, Galo), desarrollan duelos poéticos (Palemon, Melibeo), o cantan a la muerte de algún agraciado joven cual Dáfnis. Sileno relata el origen del mundo, mientras que Títiro, o Meris, refieren la desgracia que trae la guerra.
Son composiciones sencillas e inspiradas por la juventud.
Las geórgicas, Georgicon, son un regalo que nos dejó el patrocino de Mecenas. En ellas Virgilio hace un canto a la vida campestre y levanta el telón sobre la naturaleza, un descubrimiento que tiene algo de creación poética del mundo mediante la palabra. Es un tratado práctico de agricultura y ganadería, donde se instruye el cultivo del olivo y de la vid o la explotación de las colmenas, y contiene un elogio sobre la vida campestre que impregna toda la obra, que arranca de los ambientes pastoriles de las Églogas y se continua en otros poemas que se atribuyen al Cisne de Mantua: El huertecillo, El almodrote, La ventera, o El mosquito. La garza es la explicación de un mito y los Catalectos son breves sátiras, ataques y dedicatorias.
Églogas y Geórgicas se dedican al gran Augusto convertido en dios.
Luis Antonio de Villena recomienda una traducción en verso, la del jesuita Aurelio Espinosa Pólit; yo aconsejo vivamente la de Eugenio de Ochoa, en prosa, que es la que conozco y que considero excelente en todos los sentidos, suponiendo que el siglo XX habrá dejado interesantes estudios.

Calificación: Muy interesante.
Tipo de lector: Cualquiera interesado en los orígenes de la literatura.
Tipo de lectura: Amable.
¿Dónde puede leerse?: En el campo, en primavera.
¿Dónde encontrarlo?: En tus libreros favoritos de nuevo o de lance.


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