Trenes hacia Tokio

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

El artífice del popular blog lector-malherido, Alberto Olmos, en su día publicó, ganando el X Premio de Arte Joven de Novela de la Comunidad de Madrid. Esta novela trata de mostrar en forma de diario su experiencia en Japón, a través del personaje David, convirtiendo al país de los yenes en un personaje más, siquiera el principal; un sitio donde cabe todo tipo de gente y en que arde un fervor consumista por llevarse a casa cualquier cosa que se vea, por inútil que sea.
Existe en la actitud de compra compulsiva de David, un síndrome que trata de obviar lo snob, en virtud del cual tanto compras, tanto eres, convirtiéndolo en un ser tóxico casi desde su enunciación. El tipo vive con Kokoro, pero como tantas mujeres atrayentes para él, ella le considera un perezoso que vive por encima de sus posibilidades.
Dejar a Kokoro hace que el protagonista que narra en primera persona con aliento corto toda la hazaña, empiece a usar el tren para ir a trabajar a una guardería donde enseña inglés (los primeros balbuceos, las primeras palabras) a niños raros y que le sugieren instintos de lo más particular.
David es culto y domina el conocimiento por el que se sabe en tan extraño lugar; conoce, entre otros, a Murakami y Kawabata, identificándose más con el segundo que con el primero en tanto se sabe amigo de una desclasada población que odia lo políticamente correcto. También encuentra, antes de romper con Kokoro, un libro de Nick Hornby que pretende utilizar como manual de autoayuda.

Calificación: Interesante.
Tipo de lector: Aficionado al lado antipático del ser humano.
Tipo de lectura: Ágil.
Argumento: Pensamientos y visiones de alguien perdido en el mundo.
Personajes: Solitarios.
¿Dónde leerlo?: En cualquier tren de tercera regional español, si es que existen.


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