feb 7 2012

Mártires de la belleza

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Luis Antonio de Villena recupera sus fantasmas masturbatorios y nos los pone ante los ojos en lo que pretende ser un estudio sobre lo efímero de la belleza, castigo de los hermosos.
Y repasa todos los chicos que le atrajeron en otros tiempos y han quedado impresionados en su memoria y que –claro- han perdido su belleza y desaparecido del mapa, o no.
Es más un canto de añoranza que otra cosa, más una invitación a lanzarse sobre la Red Global que a sumergirse en las profundidades del pensamiento. En ese sentido, De Villena hace lo que le da la gana y siempre encuentra editor, lo que me parece genial.
Se inicia el estudio con un razonamiento que nos desarma con su cinismo:
Si voy a hablar sólo de casos masculinos, es porque la unión de belleza y juventud es un atributo en la masculinidad, si no exactamente más nuevo, más moderno, más típico de este tiempo y de sus contradicciones…
Perdona Luis Antonio, vas a hablar de casos masculinos y no hace falta que entremos en más detalles.
Son toy boys, ídolos envejecidos, dioses caídos, y le agradecemos al escritor que comparta con nosotros sus fetichismos sin pudor, porque nos parece una oportunidad de oro para rescatar de la memoria a bellezas excepcionales, como el muy inquietante Bjön Adresen -Tadzio para siempre-, el perturbador Helmut Berger; o a Leonard Withing, que encarnó el Romeo de Franco Zeffirelli.
Pero como ensayo –si es que lo es- resulta errático ¿Quién le iba a decir a Jim Morrison que se iba a ver acompañado de Cesar Borgia? ¿Quién nos iba a decir a nosotros que alguien iba a resucitar a Leif Garret?
Por supuesto que se nos cae el alma a los pies con las comparaciones fotográficas en este libro que es una especie de que pasó con… escrito por un Píndaro de nuestro tiempo.
El correlato inverso de un retrato de Dorian Grey.

Calificación: Curioso
Tipo de lector: Nostálgicos
Tipo de lectura: Ligera y mediática
Personajes: Bellos
¿Dónde puede leerse?: En el Café Figueroa
¿Dónde encontrarlo?: Por ejemplo en Berkana, www.libreriaberkana.com


feb 4 2012

Carroñero

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Tal y como sugiere Carlos Salem en el prólogo, este prometedor escritor peruano (Fernando González Nohra) escribe toda una fábula de cine mudo. O que nos deja mudos. El regador regado, resume a fin de cuentas y de una manera gráfica las aventuras que aquellos primeros iluminados del celuloide plasmaron en sus películas. Sólo que el gag absorbe de lleno, cual uppercut de boxeador, en la conciencia del lector, siendo éste cómplice de su riesgosa visión del mundo, acercándonos a un coso taurino donde se torea espontáneamente, con humor, aún a sabiendas de que la supervivencia y el mirar a través de submundos que conoce, le convierten en testigo de excepción de lo narrado.
La acción transcurre en una Lima crepuscular, que como Doctor, el perro del que se hace cargo Gonzalo, narrador en primera persona, sirve de correlato a lo que se quiere contar. Doctor es el perro de un amigo psicoterapeuta, que sin saberlo, participa de la acción como lo hace el de The Artist; es un actor más dentro de un entramado mental, el del protagonista, por el que trata de superar su bloqueo como escritor y su relación con García.
Y es que Gonzalo no se mueve. O eso al menos les parece a los demás, que lo ven como un tarambana que se pasa el día en el Z, sentado en su sillón con forma de culo. Mónica lo espera, pero él es prepotente. Armanda le parece una estúpida instalada en el establishment y del chino poeta, para qué decir. Todos tan distintos como iguales a él. Todos carroñeros.
Plagada igualmente de expresiones locales del Perú, es increíble su versatilidad con el castellano de Valladolid, algo que ya le lleva a ser tenido en cuenta fuera de su patria.

Calificación: Muy buena.
Tipo de lectura: Amena, sencilla.
Tipo de lector: Todo aquel que disfrute observando.
Argumento: De un error vital y la capacidad de tomar las propias riendas.
Personajes: Cómicos con sus dosis de tragedia.
¿Dónde leerlo?: En un lugar cómodo.


feb 2 2012

Tristram Shandy

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Javier Marías acaba de presentar una nueva traducción de La vida y las opiniones del caballero Tristram Shandy, con ella revisita uno de los textos decisivos para entender la novela contemporánea, una obra precursora que se publicó en Inglaterra a partir de 1760, y que ha influido en muchos y grandes escritores a partir de entonces; curiosa, difícil de definir por lo variada, que surge de una mente, la de Laurence Sterne, obsesionada con las aventuras de don Quijote y las exageraciones de Rabelais, a los que –lejos de la impostación- trasciende.
Sterne busca transgresión y novedad en un artificio literario que va contra las corrientes de la época –solo se le acerca Swift- que es una caja de juegos y un cajón de sastre, en el que es el propio Tristram el que se asoma entre las líneas interpelando al lector para sacudirle su sopor. Digresiva y progresiva a partes iguales, el hilo narrativo avanza adelante y atrás, o simplemente se queda suspendido. Es el retrato familiar, entrañable y desquiciado, de un caballero no andante que recorre los caminos de su época. Una novela profundamente libre e irreverente.
Tristram Shandy actúa como un director de orquesta, instruyendo al lector, desvelando los personajes, encauzando las reflexiones, coordinando las ocurrencias, e introduciendo sus pensamientos filosóficos con un discurso -alterado en su construcción previsible- en el que arremete con sutileza contra la ciencia, la religión, la filosofía, la sociedad y la crítica, sin dejar por ello de ser una novela legible, sólida, entretenida e ingeniosa.
Un texto en construcción continua que se interroga, se piensa y se censura a sí mismo, en un concilio de recursos en los que se suma lo biográfico, la crónica de viajes, el apunte psicológico y social, el ensayo científico, y la extravagante interpretación del mundo por parte de su autor de ficción.
Sterne recurre con frecuencia a lo eludido y lo sobrentendido para crear una atmósfera lúbrica y procaz, evitando lo escabroso con brillantes recursos.
La desdicha se revela -una vez más- como fuente inagotable de ingenioso sarcasmo y es el hilo conductor de un relato extenso, que hacia el final se agota y pierde fuerza, porque su integridad se comprende mejor como una sucesión de capítulos publicados a lo largo de siete años, comprendido el éxito clamoroso de los primeros.
El propio texto da las claves en las que debe de ser leído y es, por tanto, explícito en sus aspiraciones.
Sería una osadía por parte de un lector común juzgar la traducción sin haberla comparado minuciosamente con una larga tradición de adaptaciones al español, pero se comprueba un texto firme, enjundioso, fiel a la sonoridad de la época y bien trasladado al castellano, elegante y preciso, fluido, una versión que no chirría en ningún momento. Las notas prolijas que acompañan la edición hablan de un importante trabajo de documentación de la que Javier Marías considera, en su prólogo, su mejor obra, de la que más ha aprendido.
Al final del libro se incluyen Los sermones de Mr. Yorick, seis discursos morales que el propio Sterne, clérigo de la Iglesia de Inglaterra compuso y dictó, que utilizan las Escrituras para desarrollar un pensamiento racional, humanista y analítico, embebido de profunda ética protestante. Sirven de contrapunto y de complemento a la novela.

Calificación: Excelente
Tipo de lector: Cualquiera
Tipo de lectura: Divertida, sorprendente y amena
Argumento: Delirante
Personajes: Geniales
¿Dónde puede leerse?: Sentado en el parque de una casa de campo
¿Dónde encontrarlo?: En tu librería habitual o en Méndez, en la calle Mayor de Madrid www.libreriamendez.net