El Golem

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Antes, pero también después de leer esta extraña novela, conviene repasar el prólogo que Jorge Luis Borges le destinó, porque solamente una mente sutil como la del escritor argentino es capaz de destacar determinadas claves.
El Golem es un ser creado desde el barro, por la magia del hombre, en la mitología hebrea.
Gustav Meyrink utiliza para trabajar sobre esa vieja historia un lugar al que convierte en personaje: el guetto de Praga, y una fórmula narrativa efectiva y compleja basada en la fragmentada interacción entre sueño y realidad.
En ese sentido no es raro que la novela adquiera la forma de creaciones de imágenes contemporáneas, de Grostz, de Chagall –ambos de origen judío como parece que lo fue Meyrink-, o de Kokoschka; hay en todas ellas la voluntad de crear una ambiente opresivo y angustioso, onírico.
El Golem se publicó en 1915; Paul Wegener realizaría una serie de películas sobre el mismo tema, mudas, con lenguaje expresionista. La novela está construida sobre símbolos y muchos parecen inextricables, los envuelve la sordidez húmeda de la vieja judería, el misterio de leyendas ancestrales; todo ello es el correlato de la oscuridad del inconsciente –individual y colectivo- y de sus monstruos, en un juego de dopplegänger inquietante, como lo son todos, y estremecedor.

Calificación: Muy interesante.
Tipo de lector: Muy interesado, aficionados a la literatura fantástica.
Tipo de lectura: Un poco ardua.
Argumento: Extraño.
Personajes: Deformados.
¿Dónde puede leerse?: En Praga, por supuesto, en la terraza de cualquiera de los elegantes cafés situados donde estuvo el gueto.
¿Dónde encontrarlo?: En tu librería habitual de nueva edición o de lance.


Comentarios cerrados.