El tiempo de los regalos

Artículo escrito por: Augusto Prieto

En el invierno de 1933, un joven de dieciocho años llamado Patrick Leigh Fermor abandona su Inglaterra natal para emprender un viaje a pie hacia Constantinopla.
De quién era ese muchacho, de su infancia y de su personalidad, da cuenta el mismo –ya adulto- en una hermosa carta introductoria a la que sigue el relato de su caminar por Europa.
El tiempo de los regalos, título que toma prestado a un poema de Macneice, es la primera parte de ese recorrido y nos deja a las puertas de Hungría –el umbral del Oriente soñado- para convertirse en un libro de viajes magistral cuyos ecos rebotan en toda la literatura posterior.
Y una de las razones que lo convierten en una obra excepcional es que se redactó muchos años después sobre los recuerdos, las anotaciones en el terreno y el poso que tiempo, cultura y experiencia acumularon sobre una personalidad carismática, la de su autor.
El tiempo de los regalos, A pie hacia Constantinopla: Desde Holanda hasta el curso medio del Danubio, es una novela pero también un recorrido iniciático, una reflexión en torno a lo que significa entrar en la edad adulta y una mirada sobre una civilización que iba a desaparecer barrida por el viento de la guerra; y esa visión lejana y reposada convierte el testimonio en una obra maestra que ningún nómada debería pasar por alto.
Un relato emocional y emocionado, apasionado y apasionante, en el que las fatigas y las incertidumbres del viaje quedan borradas por la propia y deslumbradora belleza de la juventud radiante y los regalos inesperados de una bohemia aristocrática, culta y cosmopolita condenada a ser un sueño devastado.
La maestría del estilo debe de darse por descontada por la manera en que transporta al lector con la creación de imágenes reales y a la vez fabulosas, a causa de la brillantez de las comparaciones visuales, en la elegancia del vocabulario, su exactitud, y la fluidez de su prosa.
Un Viaje, con mayúsculas, donde moverse es atravesar el paisaje con las propias fuerzas -el geográfico y el de la conciencia-, desentrañar los alfabetos por los que se atraviesa, abandonarse a la hospitalidad; un recorrido enciclopédico en el que las referencias se mezclan con habilidad: crónica, arquitectura, topografía, pintura, naturaleza, literatura, sociología, historia, astronomía.
El Viaje como estado mental.
Esta primera parte del relato concluye con la llegada de la primavera, se prolongará Entre los bosques y el agua.

Calificación: Obra maestra
Tipo de lector: Cualquiera. Aficionados a viajar
Tipo de lectura: Vertiginosa y amena
¿Dónde puede leerse?: Siguiendo la huella
¿Dónde encontrarlo?: Búscalo en tu librería de viajes www.deviaje.com


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