El Banquete

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

De la mano de Carlos García Gual y Fernando García Romero, se entrega una nueva edición y traducción de este ejemplo de literatura simposiaca donde una serie de personajes afines al filósofo griego, disertan sobre el amor. Alcibiades, Sócrates o Diotima tratan de entender este fenómeno desde algo intermedio entre lo divino y lo humano, pues sólo participando de estos dos elementos se puede alcanzar la verdad o el bien, algo que siempre, en términos aristotélicos, será en potencia y no en acto.
El autor empieza haciendo una interposición en forma de diálogo de lo que será la cena, un lugar donde los participantes no tienen por qué participar del vino, si bien este líquido, a través de Baco, será fundamental para la exaltación de la amistad y acabará por hacer entender el texto también desde cierta embriaguez sensitiva (in vino veritas).
Se exalta, por contemporizar, el amor o amistad sexual entre hombres, al que se dedica más tiempo que al de mujeres, ya que vivimos tiempos donde las féminas no alcanzan poderío en este sentido. No obstante, el parlamento final de Diotima podría perfectamente estar enfocado al amor entre mujeres.
No se entiende a Eros sin el goce, sin embargo si a través de él tratamos de encontrar sentido, nos damos cuenta de que existen muchos y elevados por misteriosos caminos que a todos nos hacen tan locuaces como imperfectos, bellos como feos, inteligentes como tontos. El arte del amor debe practicarse rectamente y hacia la virtud, ya que en nombre de Eros se siguen cometiendo las mayores infamias.

Calificación: Imprescindible.
Tipo de lectura: Compleja al ser interpuesta en un principio; ayudan las notas de los eruditos.
Tipo de lector: Aficionados a pensar.
Argumento: El amor como forma de alcanzar sentido.
Personajes: También hay un médico que interviene en el caso de que peligre la vida de amante o amado; y el cómico Aristófanes, contrapunto conductual de Sócrates.
¿Dónde leerlo?: En Wall Street, tratando de convencer a un broker que sin estudiar la Grecia clásica jamás entenderá nada de lo que le ocurre.


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