El Gran Gatsby

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano


Existen novelas para todos los gustos, más grandes o más chicas, fatales, pasables, mal escritas o excelentes. Y cada una de ellas es lo que es por algo. No por gusto de los lectores. Eso es otra cosa con la que un escritor debe saber vivir. Las novelas son como son, independientemente del gusto de gente que, quizás, no sabe ni lo que dice. Por ejemplo, El Gran Gatsby de F. Scott Fitzgerald es una de esas obras que leídas con poca atención podría pasar por una novela más. De hecho, la película que se rodó, con la novela como base, es un desastre total. El director no entendió nada.
¿Dónde está la grandeza de esa novela? En el narrador. Desde el principio intenta ocultar sus armas, un campo semántico entero para procurar que no conozcamos su condición sexual, utiliza figuras retóricas para decir sin decir. El gran protagonista es el lector porque está expuesto a no enterarse si no hace el esfuerzo de añadir lo que de forma explícita no aparece. Una verdadera obra maestra. Si a los elementos técnicos le añadimos una norteamérica alocada, un mundo altamente atractivo para los curiosos, una historia de amor imposible, muertes y fiestas divertidas y disparatadas, tenemos una novela obligatoria en la cola de libros por leer.

Calificación: Excelente.
Tipo de Lector:  Conviene que no sea la primera novela para leer.
Tipo de lectura: Amable aunque exigente.
Engancha muy pronto.
No sobra ni una sola página.
Argumento: Divertido y muy bien resuelto.
Personajes: Lo mejor de la novela.
¿Dónde puede leerse?: Cualquier sitio es bueno.


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