Memorias de Pitita

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Pitita (Esperanza Ridruejo) nos decepciona y nos defrauda. Nos lo hubiéramos podido imaginar. Ella o sus negros nos aburren (¿tiene negros Pitita?). No se sostiene ni una sola de sus páginas porque no están bien escritas y porque donde esperábamos encontrar anécdotas caprichosas, hallamos humo.

No tiene suficiente Pitita con su tío, el inquietante Ridruejo, ni con los fantasmas de su casa de Roma, ni con sus embajadas. Ni siquiera a las apariciones de la Virgen le saca jugo Pitita.

Espero que nadie piense que el que escribe esto tiene algo en contra de Pitita porque ella es una señora de toda la vida (frotar el índice y el pulgar con la mano derecha levantada a la altura del hombro). No. Ni tampoco porque se atreve a posar en la portada con su perrito favorito, parure de perles y un cardado asombroso. Todo lo contrario. El que escribe tiene algo en contra de Pitita porque considera que es necio no haber aprovechado toda esa fabulación y esa pose.

El editor también se equivoca. Pitita no es un Tema de Hoy.

Hasta las fotos que exhuma para acompañar el texto son ordinarias si exceptuamos la que le hizo Fellini para unas pruebas en Cinecitta que para el caso podría ser falsa.

Pitita le pidió a Carmen Polo que le cambiara la mesa alargada de su residencia por una redonda porque no le servían los manteles. Pues bueno.

Escribió Paco Umbral: “Pitita vive en su mundo de Guermantes”. Yo, que no soy Paco Umbral, la veo más Verdurin. Será por estas memorias.

¡Ay, Pitita, hija, qué pena!

Calificación: Estremecedor.

Tipo de lector: Degradado.

Tipo de lectura: Sencilla, eso sí… mira tú.

Argumento: Su mezquina vida.

Personajes: Los del papel cuché (más su padre).

¿Dónde puede leerse?: En un viaje en el transiberiano para tirarlo después por la ventanilla.

¿Dónde encontrarlo?: No se lo pienso decir.


3 Respuestas en “Memorias de Pitita”

  • Rafa ha escrito:

    La conozco personalmente y os puedo decir que es una señora donde las haya y sus memorias son eso, sus memorias, ya quisiera el “crítico” tener tan sólo una mínima parte de la vida que ha tenido esta mujer. Por cierto, en el mundo de los gustos y las críticas cabe todo, pero siempre sin desdeñar al personaje.

  • Corina ha escrito:

    Dios libre a otro ser humano de tener una mínima parte de la vida de esta dama.

  • augusto prieto ha escrito:

    Éste crítico, encerrado entre comillas, entiende que debido a su torpeza no ha sido bien comprendido por el conocedor de Pitita y lo siente.
    Porque considera a Pitita una señora, es más, es el primero que lo ha escrito aquí, recuerda. No se le ocurriría jamás desdeñar a una persona (a un personaje quizás, pero tratándose de ésta Pitita, tampoco); y aunque no quisiera tener una mínima parte de su vida porque está contento con su avatar, no desdeñaría elegirla para una próxima reencarnación.
    Pero Rafa, conocedor de Pitita, habrá comprobado que aquí se habla de libros y de literatura, y encontrar a Pitita entre Antígona y Madame Bovary debería ser considerado un honor, y el tono de la reseña entenderse al hilo de Pitita-personaje, porque la autobiografía, en literatura, no deja de ser una ficción, una memoria compuesta y manufacturada. Y lo único que este colaborador censura es la poca enjundia en contar que demuestra Pitita, o sus negros, (no pasa nada, Alejandro Dumas también tenía negros) al contar sucesos con los que se podía haber construido una fabulación magnífica.
    Y lo de las fotos, que seguro que las tenía mejores.