Apuntes del subsuelo

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Pensamientos lúcidos en torno al hombre moderno en literatura; el decimonónico escritor ruso, Dostoyevski, recorre la vida de un anti-héroe y lo hace, como no, desde la conciencia, una conciencia que ya desde el principio es germen de una enfermedad. Porque, como en Camus, el gran creador de seres como Raskolnikoff (Crimen y castigo) o El idiota sabe que todos somos siquiera algo culpables de lo que nos sucede; a diferencia del Premio Nobel francés, todo crimen o pecado sucede en una especie de memoria engañosa, escondida en el subconsciente colectivo o individual. Reconforta saber que la culpabilidad no es algo tan moderno y que existe sin necesidad más que de elucubrar o mirar el mundo de determinada forma. Leer estos apuntes nos hace reflexionar sobre lo que supone estar disconforme con la vida y el mundo, y aunque esto pudiera parecer una idea adolescente en este caso, la genialidad comprendida en su contexto, nos hace remitirnos a la soledad y sus resquicios más involuntariamente nefastos.
Como en Kafka, el personaje es un funcionario que quiere ser insecto sin necesidad de recurrir al alcohol, un tipo que se siente inmundo desde el mismo momento en que mantiene poco tiempo la mirada fija en el otro. Se prodiga un malestar que termina por hacernos pensar en torno a la valentía y cobardía, la pereza y la diligencia, el pesimismo y el optimismo o grandilocuencia.
Dividido en dos partes, resulta emocionante recobrar este pequeño libro incompleto, que es declaración de intenciones honorífica de toda una forma de entender la novelística simultánea.

Calificación: Hermosa.
Tipo de lector: Familiarizado con lo peor y lo mejor del ser humano.
Tipo de lectura: Sencilla.
Argumento: Mínimo.
Personajes: Grandiosos todos ellos.
¿Dónde leerlo?: Cerca de una iglesia moscovita.


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