Del asesinato considerado como una de las bellas artes

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Thomas de Quincey fue un inglés que vivió entre el siglo XVIII y XIX. Obsesivo y misterioso, este tratado que sería posterior objeto de estudio de los más grandes, entre ellos Jorge Luis Borges, recorre en lo que parece una disertación sobre el mal mayor, los antecedentes del homicidio como juego; y es que son varios los aristócratas y filósofos que aplauden un golpe por su desaparición, ejecutado con la suficiente maestría como para que las huellas del delito queden borradas o silenciadas.
El prologuista Luis Loayza encuentra rastros de la ironía de Jonathan Swift, y si bien con Los viajes de Gulliver aprendíamos Historia, aquí el autor nos hace remontarnos a textos sagrados por otros motivos: se ensalza El paraíso perdido de Milton, para contemplar la naturaleza de Caín padre, se busca su correlato en Chaucer y se explora la idea de asesinato como poco semejante en Occidente y Oriente. Abundan las notas a pie de página interesantísimos, avisamos, y sin cuya lectura se pierde gran parte de la enjundia y sentido del texto.
Entre la voluntad de dandismo y de crítica a lo excesivamente vulgar, el texto se vuelve particularmente intenso en cuanto al horror a partir de Post Scriptum de 1854, capítulo añadido a posteriori y que parece fraguarse como arrepentimiento a la frivolidad anteriormente expuesta, ya que trata de responder a un por qué, que será siempre insuficiente.
Resulta particularmente cómico o trágico el hecho de disertar sobre el asesinato como si de la crítica de un cuadro o un libro se tratara y se insiste en que el artista puede no dejar huellas sobre el papel, pero éstas quedan irremisiblemente en su conciencia.

Calificación: De cierto interés.
Tipo de lector: Bibliófilos y rastreadores de sendas perdidas en otros libros.
Tipo de lectura: Compleja, compacta.
Argumento: Ensayo para ser leído ante un auditorio.
Personajes: Con ganas de abundar en ellos, nos deja.
¿Dónde leerlo?: Cerca del Sindicato del Crimen.


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