Mooch

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Podría traducirse como Mangoneo este excelente libro del hijo de John Fante, Dan Fante, que nos llega por Sajalín, esta vez dotando a su protagonista, que nos narra en primera persona una peripecia digna de tal título, las desventuras de un cínico Bruno Dante, vendedor de aspiradoras al que el peso de un genio de las letras, le lleva a tener problemas con el alcohol y con un sistema en avanzado estado de descomposición, ya que si el sueño americano nacía ya podrido en los años 20, sólo queda recoger migajas en forma de ramalazos resignados que nos lleven a someternos a la explotación de un trabajo de teleoperador para una empresa que reemplea a colgados de toda condición.
Lo que en Bukowski o John se considera brutalmente honesto, aquí no cabe; nos encontramos con un personaje que no comulga ni con los ideales católicos de su padre y que considera estúpido y, a la vez, inevitable acudir a las sesiones de Alcohólicos Anónimos en nombre de un Cristo al que enunciaron charlatanes y otros genios de la estafa. Así de desgraciado comienza siendo Bruno, uno más, hasta que conoce a Jimmi Valiente, de quién apenas sospecha nada sobre su adicción al crack o las felaciones que le hace a cada tipo que se encuentra. Pero Jimmi le detesta y le considera una presa fácil y desechable a voluntad.
Brillantes diálogos, acción trepidante y escaso humor salvo en las imágenes, convierten este Mangoneo en la historia de un perdedor sin concesiones, que por más que se redima y encuentre lo que busca en su camino, hallará en los bordes altos grados de insatisfacción testosterónica. Es ésta, pues, una bestia que trae consigo los genes de la locura y el talento.

Calificación: Excelente.
Tipo de lectura: Ágil, amena, sencilla.
Tipo de lector: Todo el que haya sufrido cualquier tipo de empleo basura.
Argumento: La escritura como algo viejo, caduco, obsoleto.
Personajes: Magistrales.
¿Dónde leerlo?: En cualquier motel de la Ruta 66.


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