Cora

Artículo escrito por: admin

Texto cortesía de Paula Pinilla (graduada en la Escuela de Letras de Madrid, magnífica traductora e incipiente escritora)

Una mañana en la que pensaba qué lectura iba a comenzar esa semana cayó en mis manos un librito como parte de la colección Literatura prohibida que el diario Público regala los sábados. Ahí estaba la respuesta: Cora, de Georges Sand o Amandine Aurora Lucile Dupin, un breve cuento que, como el resto de la obra de esta autora escondida tras un pseudónimo masculino, fue incluida en el Índice de libros prohibidos por la Iglesia Católica.
¿La razón? Como dice la contraportada, cuesta encontrarla, pues no es más que un divertido cuento que nos traslada a la literatura romántica del siglo XIX, en el que Georges, el protagonista, llega a un pequeño pueblo de provincia, enamorándose perdidamente de la joven Cora, de rasgos exóticos (propios del Romanticismo francés), a quien describe de una belleza sutil y delicada (propia del Romanticismo alemán). Colmado de pasión y con un discurso pretenciosamente intelectual, Georges irá manifestando gradualmente sus sentimientos hasta llegar a una situación insostenible.
Este ansia de amor, propio de la exaltación de la época contagiada por las novelas románticas y fantásticas, en concreto los cuentos de E.T.A. Hoffman – por quien Sand sentía gran admiración -, es caricaturizada por la autora durante todo el cuento. La ironía, simplicidad y flechas de humor que lanza Sand ofrecen un rato breve de lectura despreocupada y del tirón.
Para muchos las lecturas antiguas cansan, con su lenguaje redundante que chirría en contraposición con el del siglo XXI, y están pasadas de moda; pero las modas son cíclicas y, en cualquier caso, el amor atemporal. Siempre es interesante trasladarnos doscientos años atrás y comprobar cómo éste trata a todos por igual. Indiscriminadamente atrapa provocando obsesiones, cegueras y una realidad distorsionada al antojo de la pasión. Existe ahora y existía antes, aunque entonces hubiera ciertos límites oficiales e intraspasables sin que hubiera consecuencias. Si embargo el único atrevimiento de este cuentecito era, sin más, que detrás de Georges Sand estuviera la soñadora e idealista baronesa Amandine Aurora Lucile Dupin, ataviada con unos pantalones de hombre.

Calificación: Romántica
Tipo de lector: Mujeres y o hombres. O viceversa.
Tipo de lectura: Para una noche en blanco
¿Dónde puede leerse?: En la terraza de casa mientras te ovidas de los amores presentes, pasados y…, no, de los futuros no.
¿Dónde puede comprarse?: En tu librería habitual.


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