La vejez de Heliogábalo

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Esta es una novela decadente como lo es la vejez, como lo fue la vida de su autor, aristócrata y esteta.
Participa –al menos- de todos los recursos del género: el exceso, las resonancias paganas, la exageración en la descripción de las atmósferas y los sentimientos; pero hay algo que hace ir más allá ese relato descarnado que oscila entre la frivolidad y la reflexión profunda –que pugna entre la forma y el fondo- sobre asuntos definitivos como son el placer y la muerte.
Y en ese sentido nos atrevemos a decir que Antonio de Hoyos y Vinent, sobre la imitación de otros decadentes, a los que sin duda admira, y que cita al inicio de cada capítulo como balizando el sendero –Baudelaire, Mallarmé, Verlaine, Gourmont, etcétera-, sobre todas estas influencias, decimos, se reconoce algo muy español que viene de la picaresca y del esperpento, que coquetea incluso con la mística en el tratamiento de la lujuria y el desenfreno, con ese afán de redención que suena falso pero que está colocado a propósito, y que convierte a Hoyos en lo que es: un escritor olvidado y nuestro, un maldito.
La vejez de Heliogábalo, que no es aquí el emperador romano sino Claudio Hernández de las Torres, conde de Medina la Vieja (conocido como Claudio Medina la Vieja), se mueve entre lo sublime y lo grotesco. La narración arranca sorprendentemente en San Sebastián -muy Belle Époque- y se prolonga en la Corte, entre las tabernas del Avapies y el palacio gatopardesco de las Pastor-Cordero.
Encontramos en la escritura mucha pose y refinados extranjerismos, drogas y excesos, joyas y antigüedades, un humor negro, desengañado… y mucho chic. La vejez de Heliogábalo es una novela quizás pasada de moda (¿Qué es la moda?), pero también injustamente olvidada.
Antonio de Hoyos y Vinent nació en Madrid en 1885 y murió en la cárcel en 1940, -abandonado de cuantos pudieron ayudarle, escribe Luis Antonio de Villena- dedicó este libro a las adúlteras, a los descalificados, a los cobardes, a los desertores, a los vencidos, a los fracasados, a todos los que vieron hundirse para siempre sus sueños de gloria en el abismo de las pasiones.

Calificación: Extraordinario.
Tipo de lector: Decadentes y curiosos.
Tipo de lectura: Inquietante.
Argumento: Extravagante.
Personajes: Demenciales.
¿Dónde puede leerse?: En el hall –o en la terraza- del Maria Cristina, en San Sebastián.
¿Dónde encontrarlo?: No existen ediciones recientes, las antiguas se pueden intentar en librerías de lance o en www.uniliber.com


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