Cuentos argentinos

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Entonces (…) ocurrió el hecho que motivó mi asombro y luego mi inquietud y luego el deseo irrefrenable de averiguar la verdad
Manuel Peyrou. Pudo haberme ocurrido.

Los argentinos son unos grandes cuentistas, todo el mundo lo sabe, y una selección de cuentos pertenecientes a escritores de aquellas latitudes es una idea extraordinaria, más si cabe cuando el seleccionador es también argentino. Cuando es Borges.
Cuando los cuentos son fantásticos.
Y es que en la lectura se produce una serie de resonancias interesantes.
En la ironía refinada de Adolfo Bioy Casares, por ejemplo, en las construcciones paradójicas de El calamar opta por su tinta, hay algo del Borges con el que colaboró en toda una serie de novelas durante los años cuarenta. Las composiciones del personaje protagonista y el narrador, el tempo, la utilización de los diálogos y del lenguaje lo convierten en una maravilla, la estrella de esta colección. Inusual.
También hay algo del seleccionador que se quedó ciego en El destino es chambón, ese gusto en mezclar lo real y lo supuesto, en trabajar con el tiempo, que Arturo Cancela y Pilar de Lusarreta bordan a cuatro manos acertando con el ritmo. Es un cuento subversivo, en el que hay nostalgia por la ciudad perdida, Buenos Aires.
Julio Cortazar nos expulsa de una Casa tomada, inquietante y claustrofóbica en la que hay ecos de otras casas de Manuel Mujica Lainez; como los hay en Los objetos, de Silvina Ocampo, un cuento metafórico y preciosista.
En La galera, sin embargo, Mujica Lainez nos recuerda a sí mismo con un estallido de adjetivos brillantes, una perfecta ambientación histórica y una atmósfera sólida y perturbadora en la que –excepcionalmente- no hay casa ni objetos pero está Leopoldo Lugones -el gran precursor- por lo simbólico.
Y un símbolo es lo que aparece también en El profesor de ajedrez, de Federico Peltzer, y recordamos que el ajedrez es uno de los emblemas borgeanos.
María Esther Vázquez, nos remite, en El elegido a otros cuentos del maestro con quien también colaboró, y al autor de Bomarzo en la voz narrativa.
Y Lugones, que influiría en todos, encabeza la selección con Yzur, una historia de terror científico.
Como ven, en esta Biblioteca de Babel encontrarán cuentos que han pasado desapercibidos, escritos por los grandes autores consagrados, conocidos en Europa, pero así mismo piezas elegidas de otros literatos excepcionales de los que apenas hemos oído hablar, y que nos pueden abrir rumbos a lo desconocido, como se le abren al protagonista de Manuel Peyrou, como un vértigo, en Pudo haberme ocurrido.
Cada lector elaborará después sus particulares conexiones entre los relatos.
Entre los relatos y el mundo.

Calificación: Excelente.
Tipo de lector: Cualquiera, indispensable para los aficionados a la literatura fantástica.
Tipo de lectura: En todos asombrosa, inquietante.
Argumentos: Acertadamente disparatados.
Personajes: Excéntricos.
¿Dónde puede leerse?: En uno de los cafés de Buenos Aires.
¿Dónde encontrarlo?: La edición es de Siruela y está agotada, terriblemente buscada por los coleccionistas, puede intentarse en www.uniliber.es o –sueltos- en otras selecciones.


Comentarios cerrados.