El Paraíso de la reina Sibila

Artículo escrito por: Augusto Prieto

El lector contemporáneo identificará inmediatamente El Paraíso de la reina Sibila con el Venusberg wagneriano, y la desventura de alguno de sus protagonistas con las del caballero Tannhäuser, y es que parece que en ese Paraíso convergen leyendas que vienen de las tradiciones germánica y grecolatina.
Es un escrito breve, compuesto en 1437 o 1438 por Antoine de la Sale y se tradujo por primera vez en español para la Selección de lecturas medievales de Siruela.
En el prólogo, Marie-Jose Lemarchand considera el relato como precursor de la literatura fantástica porque su autor titubea en el punto de vista, inmiscuyéndose en el relato y opinando sobre la veracidad del mismo, sembrando dudas en el lector. La simbiosis entre crónica, relato fantástico y referencias cultas sobre la memoria de un viaje real, lo convierten en anticipo de la moderna literatura de viajes.
Como todo relato medieval, tiene una importante carga religiosa y simbólica.
La historia de un reino hechizado, de un averno, con caballeros desgraciados y hermosas mujeres encantadas, lo conectan con su tiempo.
Se echa de menos, en un prólogo saturado de referencias, alguna sobre la colección de textos junto a los que se imprimió por primera vez, en París, en 1521, bajo el título común de La Salade.

Calificación: Curioso.
Tipo de lector: Cualquiera.
Tipo de lectura: Aficionados a las leyendas y las novelas de caballería.
Argumento: Germinal.
Personajes: Fantásticos salvo el autor que se implica en la narración, algo infrecuente en la literatura medieval europea.
¿Dónde puede leerse?: Al pie del monte de La Sibila, en los Apeninos.
¿Dónde encontrarlo?: intentarlo en www.uniliber.es, es una edición agotada.




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