Castillo de arena

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

¿Recuerdan la película de Luis Buñuel en la que los personajes permanecen encerrados en una casa sin poder salir? Exacto, El ángel exterminador. Pues Castillo de arena, cómic firmado por Frederik Peeters y Pierre Oscar Lévy, indaga ese mismo territorio. Con elegancia, ironía y golpes certeros asestados desde el relato en el lector que no puede quedar indiferente ante esta historia ni ante un dibujo cuidado y detallista.
Un grupo de personas llegan a una playa. Encuentran un cadáver y, a partir de ese momento, todo se convierte en un cuadro surrealista. El paso del tiempo se distorsiona, los personajes comienzan a moverse por ese micromundo sin saber qué rumbo tomar, la vida se convierte en algo inservible e inexplicable. Todo queda debajo de una soledad tan temida por el hombre como omnipresente desde que el mundo es mundo.
La historia es excelente. Bien trenzada, sin una sola frase que sirva de explicación al lector, con un ritmo perfecto. Los dibujos también lo son. Igual de buenos que el relato. Y con esa unión, el cómic que nos llega es, francamente, bueno. Surrealismo que se explica por sí mismo; viñetas que sirven de antesala al resto sin que sobre una de ellas.
No es casualidad que Frederik Peeters sea una de las firmas que mejor se coticen en el mundo editorial.

Calificación: Muy Bueno.
Tipo de lector: Jóvenes y adultos. Dispuestos a descubrir mundos diversos y reales.
Tipo de lectura: Muy amena.
Personajes: Muy bien diseñados y con el desarrollo que se merecen.
Argumento: Todo puede cambiar aunque la esencia es inmutable.
¿Dónde puede leerse?: Lejos de una playa.
¿Dónde puede comprarse?: En tu librería habitual.


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